viernes, 29 de mayo de 2026

Más allá del escáner: por qué la belleza no se deja atrapar por los electrodos?

 Un comentario sobre el artículo "Por qué la belleza genera sensaciones completamente distintas en cada persona" (Infobae / Smithsonian Magazine, mayo 2026)

Bernabé Mallo
Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Investigador en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte. / PhD in Philosophy – University of the Basque Country (UPV/EHU)
Researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origins of art.

El valor del experimento (y sus límites necesarios)

El reciente experimento del Laboratory of Neuroaesthetics en el Museo Galileo de Florencia —reportado por Smithsonian Magazine y recogido por Infobae— representa un paso metodológico significativo. Por primera vez, se trasladan herramientas de laboratorio (EEG de 32 electrodos, frecuencia cardíaca, respuesta galvánica de la piel) a un entorno museístico real, con objetos históricos concretos, como un astrolabio atribuido a Galileo. Los voluntarios observan, sienten, y luego asignan un puntaje numérico a la belleza percibida.

El objetivo no es demostrar una belleza universal, sino describir qué cambios medibles aparecen cuando alguien evalúa un objeto como bello, y cómo influyen el contexto, el conocimiento previo o la información recibida. Ese es un avance legítimo y necesario.

Sin embargo, como los propios investigadores reconocen —y los especialistas citados subrayan—, los sensores capturan correlatos fisiológicos, no la experiencia subjetiva en sí misma. Pueden medir la activación, pero no traducirla con precisión en emociones como placer, inquietud, sorpresa o rechazo. La neuroestética, desde sus inicios con Semir Zeki y Tomohiro Ishizu, ha mostrado que ciertas regiones (como el córtex orbitofrontal medial) se activan ante juicios de belleza. Pero eso no equivale a haber encontrado un "centro de la belleza". Es solo una pieza del rompecabezas.

Filosofía Quirúrgica y la trífuncionalidad neuronal: S, Y, C

Desde la Filosofía Quirúrgica que vengo desarrollando, estos experimentos son valiosos pero insuficientes si se quedan en la mera descripción de correlatos. La Filosofía Quirúrgica propone intervenir conceptualmente sobre las preguntas mal planteadas, cortando con precisión donde la tradición filosófica ha generado confusiones innecesarias. En este caso, la confusión sería creer que medir la activación cerebral equivale a explicar la experiencia estética.

En mi trabajo sobre el origen del arte —que desarrollo bajo el título "El origen del arte en la especie Homo: de Makapansgat al MoMA, del Primate al Sapiens"— parto de un principio fundamental: el funcionamiento neuronal se basa en una sola función que, para su análisis, puede dividirse en tres subfunciones concatenadas que operan como una sola unidad. Las denomino S, Y, C:

  • S = Supervivencia. La función biológica fundamental. Todo proceso neuronal sirve, en última instancia, a la preservación del organismo. La percepción de la belleza no es un lujo desinteresado: tiene raíces en mecanismos de detección de entornos favorables, recursos o señales de seguridad.

  • Y = Symbolon (símbolo, representación, significado). La capacidad de que un estímulo evoque algo más que su presencia física. El arte es, ante todo, una máquina de producir symbolon. Un astrolabio no es solo metal: es conocimiento, historia, asombro. Esa dimensión simbólica es inseparable de la respuesta estética.

  • C = Completitud. La tendencia neuronal al cierre, a la totalidad, a la coherencia. Nuestro cerebro busca reducir la incertidumbre y encontrar patrones. La belleza, en gran medida, es la experiencia de una coherencia lograda: una forma que se cierra, un ritmo que se resuelve, un significado que emerge.

Estas tres no funcionan por separado. No hay primero supervivencia, luego symbolon, luego completitud. Operan de manera concatenada, como una sola función con tres dimensiones analíticas. La experiencia estética es el resultado de esa unidad funcional.

La Ley de coherencia biológica y la función del arte

La Ley de coherencia biológica, también desarrollada en el marco de mi investigación, sostiene que los sistemas vivos tienden a mantener un estado de coherencia funcional entre sus distintos niveles (genético, neuronal, fisiológico, conductual, social). La experiencia estética no sería un lujo cultural, sino un mecanismo de ajuste: cuando percibimos algo como bello, nuestro cerebro y cuerpo están encontrando una configuración que reduce la entropía interna y facilita la integración de información.

En otras palabras: la belleza no es solo placer. Es también una forma de orientación cognitiva y emocional que ayuda al organismo a distinguir lo relevante de lo irrelevante, lo armónico de lo caótico. Por eso el arte ha persistido durante cientos de miles de años: no porque sea agradable, sino porque es funcional para la supervivencia y la cohesión social.

El experimento del Museo Galileo, sin saberlo tal vez, aporta evidencia indirecta a esta hipótesis: los correlatos fisiológicos de la belleza (activación del sistema nervioso autónomo, cambios en la frecuencia cardíaca, etc.) son precisamente los mismos que se activan cuando un organismo está procesando información relevante para su adaptación.

La belleza como encuentro entre S, Y y C

El experimento del Museo Galileo ilustra indirectamente esta arquitectura funcional:

  • Los sensores fisiológicos capturan la S: activación del sistema nervioso autónomo, cambios cardíacos, conductancia de la piel. Es la dimensión de la supervivencia detectando relevancia.

  • Pero dos personas pueden tener respuestas fisiológicas similares y asignar puntajes de belleza distintos. ¿Por qué? Porque la dimensión Y (symbolon) —la carga simbólica que cada cual proyecta sobre el objeto— es diferente. Un mismo astrolabio evoca en un visitante fascinación por la astronomía, y en otro indiferencia o incluso rechazo.

  • Y la dimensión C (completitud) opera cuando la percepción logra cerrar un patrón, integrando la información dispersa en una totalidad coherente. Esa sensación de "estar ante algo bello" es, en buena medida, la experiencia subjetiva de una completitud alcanzada.

La belleza genera sensaciones distintas en cada persona precisamente porque la concatenación de S, Y y C es irreductiblemente singular. No es que cada persona tenga una combinación distinta de tres factores separados. Es que la única función neuronal que subyace a toda experiencia se despliega de manera única en cada cerebro, en cada momento, en cada contexto.

Una reflexión final

Lo que hace falta, y lo que intento desarrollar en mi investigación, es un modelo integrador que no reduzca la experiencia estética a datos fisiológicos ni la disuelva en el puro subjetivismo. La neuroestética necesita a la filosofía para preguntarse qué significa que un córtex orbitofrontal se active. Y la filosofía necesita a la neurociencia para no perderse en especulaciones infalsables.

El desafío es construir un marco que respete tanto los datos empíricos como la irreductibilidad de la experiencia subjetiva. Ese marco es lo que intento aportar con mi trabajo: el modelo funcional S/Y/C, la Ley de coherencia biológica y la Filosofía Quirúrgica. No son adornos teóricos. Son herramientas para cortar con falsos dilemas —¿biología o cultura? ¿universal o relativo?— y entender el arte como una expresión de la función única del sistema nervioso.

El artículo de Infobae tiene el mérito de mostrar claramente los límites de los enfoques puramente fisiológicos. Mi investigación intenta dar un paso más allá: no solo medir correlatos, sino explicar por qué la belleza importa para un organismo que necesita sobrevivir, simbolizar y alcanzar la completitud.

Y eso no es un problema metodológico. Es, quizás, la definición más precisa de lo que significa ser humano.

 

Autor / Author


Bernabé Mallo
 Doctor en Filosofía – Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Investigador independiente en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte.
 

Bernabé Mallo
 PhD in Philosophy – University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Independent researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origin of art.

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ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9002-9728
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Enlace al artículo original: Por qué la belleza genera sensaciones completamente distintas en cada persona (Infobae, mayo 2026)

Referencia del experimento: Smithsonian Magazine (mayo 2026). Laboratory of Neuroaesthetics – Museo Galileo, Florencia.

Para saber más sobre el modelo S/Y/C, la Ley de coherencia biológica y la Filosofía Quirúrgica: Consulta mi proyecto El origen del arte en la especie Homo: de Makapansgat al MoMA, del Primate al Sapiens.

 

 

 

 

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