martes, 12 de mayo de 2026

El Origen del Arte en la especie Homo: de Makapansgat al MoMA, del Primate al Sapiens The Origin of Art in the Homo Species: from Makapansgat to MoMA, from Primate to Sapiens

Research Introduction Video/Vídeo Introducción Investigación

Presentación del proyecto de investigación

El proyecto que lidera Bernabé Mallo nace de una pregunta tan antigua como inquietante: ¿cuándo y por qué el ser humano comenzó a necesitar el arte? Para responderla, propone un recorrido que va desde un guijarro con forma de rostro encontrado en Makapansgat (Sudáfrica, hace más de tres millones de años) hasta las salas blancas del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Bajo el título El origen del arte en la especie Homo: de Makapansgat al MoMA, del primate al Sapiens, esta investigación se aleja de los relatos unidisciplinares. Integra, en cambio, aproximaciones desde la filosofía, la neurociencia —con especial atención al funcionamiento cerebral de la experiencia estética—, la prehistoria, la antropología del arte y de los sueños, la psicología, la genética, la biología, la sociología y los estudios comparados entre expresiones humanas y animales.

No se trata solo de describir cuándo aparecieron las primeras formas simbólicas, sino de comprender cómo un sistema biológico —el nuestro, el de un primate más o menos ansioso— desarrolló eso que hoy llamamos arte. ¿Fue un accidente evolutivo? ¿Una adaptación necesaria? ¿Un lujo del cerebro sobrante? El proyecto no da respuestas apresuradas, pero se atreve a trazar preguntas profundas.

Además del desarrollo teórico, se incluye trabajo de campo. La idea es escuchar —en sentido literal y etnográfico— a distintos grupos: animales no humanos (especialmente primates), comunidades humanas de pueblos originarios y personas de cualquier lugar que sientan el arte como algo vivo. Para ello, se recogerán testimonios mediante encuentros directos y encuestas online dirigidas a quienes deseen participar voluntariamente en la investigación.

El objetivo final no es otro que construir una comprensión amplia, matizada y humanamente relevante del origen de la experiencia estética y de su posible función evolutiva dentro del género Homo.

Research Project Presentation

The project led by Bernabé Mallo begins with a question as old as it is unsettling: when and why did human beings start to need art? To answer it, the research proposes a journey from a pebble that resembles a face —found in Makapansgat (South Africa, over three million years ago)— to the white-walled galleries of the Museum of Modern Art in New York.

Under the title The Origin of Art in the Genus Homo: from Makapansgat to MoMA, from Primate to Sapiens, this study moves beyond single-discipline narratives. Instead, it integrates perspectives from philosophy, neuroscience —with special attention to how the brain enables aesthetic experience— prehistory, the anthropology of art and dreams, psychology, genetics, biology, sociology, and comparative studies between human and animal expressions.

The goal is not merely to describe when the first symbolic forms appeared, but to understand how a biological system —our own, that of a somewhat anxious primate— developed what we now call art. Was it an evolutionary accident? A necessary adaptation? A luxury of the oversized brain? The project offers no quick answers, but it dares to ask profound questions.

In addition to theoretical development, the project includes fieldwork. The intention is to listen —literally and ethnographically— to different groups: non-human animals (especially primates), Indigenous human communities, and people from anywhere who experience art as something alive. Testimonies will be gathered through direct encounters and online surveys aimed at those who wish to participate voluntarily.

The ultimate aim is to build a broad, nuanced, and humanly relevant understanding of the origin of aesthetic experience and its possible evolutionary role within the genus Homo.

¿Qué es EHUenRed?

EHUenRed es la comunidad digital de la Red Latinoamericana de Posgrado de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU). Pero más allá de la definición formal, se trata de un PUNTO DE ENCUENTRO INTERNACIONAL entre personas que aprenden, enseñan, investigan y sienten curiosidad por el conocimiento.

Aquí se conectan estudiantes, egresadas y egresados, profesorado, investigadoras e investigadores, doctoras y doctores, así como entidades y profesionales vinculados a la red académica. No es solo un directorio: es un espacio abierto al intercambio de conocimientos, proyectos e iniciativas colaborativas.

Lo que hace diferente a EHUenRed es su vocación humana: no solo se busca el crecimiento académico o profesional, sino también el crecimiento personal de quienes participan. Porque la ciencia y las humanidades —y el arte, y la neurociencia— crecen mejor cuando se comparten entre miradas diversas.

What is EHUenRed?

EHUenRed is the digital community of the Latin American Postgraduate Network of the University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU). But beyond the formal definition, it is an INTERNATIONAL MEETING POINT for people who learn, teach, research, and feel curious about knowledge.

It connects students, alumni, professors, researchers, PhDs, and professionals linked to the academic network. It is not just a directory: it is an open space for sharing knowledge, projects, and collaborative initiatives.

What makes EHUenRed different is its human vocation: it seeks not only academic and professional growth but also the personal development of its members. Because science, the humanities —art, neuroscience, and everything in between— flourish best when shared across diverse perspectives.

Cómo acceder y participar en la investigación

Un detalle práctico importante. Si aún no formas parte de EHUenRed, es posible que al hacer clic en el enlace no veas directamente los materiales de la investigación. El sistema te redirigirá a la página de registro. No es un error técnico, es la puerta de entrada.

El registro es sencillo y gratuito. Una vez dentro, podrás acceder no solo a este proyecto sobre el origen del arte, sino también a otras investigaciones, noticias y actividades académicas vinculadas a la UPV/EHU y a su comunidad internacional.

Te invito cordialmente —y el proyecto te invita— a participar si sientes alguna conexión con estos temas: el origen del arte, la evolución humana, la creatividad, la relación entre ciencia y humanidades, o simplemente la curiosidad por cómo un primate comenzó a manchar una cueva con pigmento y llamarlo expresión.

Puedes compartir tu perspectiva, responder a encuestas, contar tu experiencia con el arte —sea como creador, espectador o escéptico—. Tu mirada importa.

Porque el conocimiento humano no crece en soledad. Crece en el diálogo, en el intercambio, en la participación de muchas miradas. Esta investigación quiere ser fiel a ese principio.

How to Access and Participate in the Research

A practical note. If you are not yet a member of EHUenRed, clicking the link may not take you directly to the research materials. Instead, the system will redirect you to the registration page. This is not a technical error —it is the doorway.

Registration is simple and free. Once inside, you will be able to access not only this project on the origin of art but also other research initiatives, news, and academic activities connected to UPV/EHU and its international community.

I warmly invite you —and this project invites you— to participate if you feel any connection to these topics: the origin of art, human evolution, creativity, the relationship between science and the humanities, or simply the curiosity of how a primate began to stain a cave wall with pigment and call it expression.

You can share your perspective, respond to surveys, tell your experience with art —whether as a creator, a spectator, or even a skeptic. Your voice matters.

Because human knowledge does not grow in isolation. It grows through dialogue, exchange, and the participation of many perspectives. This research aims to honor that principle.

 

 

 

 

jueves, 19 de octubre de 2017

Así es Pepper, el robot superventas que entiende las emociones. El País.com




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Fuentes:

Nota del Compilador: Este es un artículo publicado el 23 de junio 2015 en la página Web del periódico El País, se puede consultar el original en el siguiente enlace:

El País.com  Artículo


jueves, 5 de octubre de 2017

“Sólo se puede aprender aquello que se ama”, por Francisco Mora. Educación tres punto cero.


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“La curiosidad enciende la emoción y el aprendizaje”, afirma Francisco Mora en la Tribuna que escribió para el nº 18 de la revista Educación 3.0 y que ahora reproducimos.

Mora es doctor en Medicina, doctor en Neurociencias y catedrático de Fisiología Humana. Autor del libro ‘Neuroeducación, sólo se puede aprender aquello que se ama’.

Qué hace que en una clase llena de alumnos atentos, en la que el profesor está explicando un tema determinado, los alumnos, sin ex­cepción, cambien su foco de atención desde el profe­sor y lo que explica, hacia una jirafa que entrara en la clase por una puerta, y tras pasearse por detrás de él, saliese por otra? ¿Qué despierta la jirafa que no tenga el profesor? Despierta simplemente curiosidad, uno de los ingredientes básicos de la emoción. La curiosidad, lo que es diferente y sobresale en el entorno, encien­de la emoción. Y con ella, con la emoción, se abren las ventanas de la atención, foco necesario para la creación de conocimiento.

Hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada, y menos de una manera abstracta, a menos que aque­llo que se vaya a aprender le motive, le diga algo, posea algún significado que encienda su curiosidad. Para aprender se requiere ese estímulo inicial que re­sulte interesante y nuevo. Y es entonces cuando se enciende la atención de un modo poderoso. Precisamente el juego es, en los primeros años, la conducta que desarrolla el niño para aprender con el estímulo de la curiosidad. Todos los maestros y educadores, particularmente de escuela primaria pero también profesores de secundaria o de más altos nive­les de docencia, buscan encontrar la fórmula docente que les permita encender, captar la curiosidad de los alumnos en la clase. ¿En qué medida la neurociencia podría descubrir esta forma curiosa de aprender en la estructura de los propios colegios?

Lo cierto es que en el ser humano la curiosidad, ese deseo de conocer cosas nuevas, es el que lleva a la bús­queda de conocimiento no sólo en general, sino en el contexto del colegio, las universidades o en la inves­tigación científica. Así pues los circuitos cerebrales que se activan ante ciertos estímulos que encienden la curiosidad son aquellos que anticipan y adelantan la recompensa, o si se quiere el placer, y por tanto re­siden en el sistema límbico o emocional.

Hoy sabemos que una buena educación produce cambios profundos en el cerebro que ayudan a me­jorar el proceso de aprendizaje posterior y el propio desarrollo del ser humano. Hoy también sabemos la importancia que tiene proyectar mejores escuelas con mucha luz, control de la temperatura y del ruido, es decir el diseño del colegio mismo (neuroarquitectura), lo que rodea su entorno y desde luego la cultura en la que se vive. En este contexto, ya se empieza a hablar de la necesidad de extraer los conocimientos que apor­ta la neurociencia cognitiva y la psicología cognitiva y llevarlos a las aulas con la finalidad de aprender y enseñar mejor, es decir, hacerlo de una manera más eficiente, nueva y diferente de como hasta ahora se ha hecho utilizando nuevas estrategias.

Porque, ¿qué sabemos del cerebro cuando apren­de y cómo lo hace? ¿Qué sabemos del cerebro cuando enseña y cómo lo hace? ¿Qué funciones cerebrales conocemos hoy esenciales en la transmisión del conocimiento, es decir, aplicables a la enseñanza? ¿Qué daños psicológicos cerebrales siquiera suti­les impiden o dificultan el aprendizaje de los niños? Son preguntas que todavía no se pueden contestar con propiedad, pero sí esbozar algunas respuestas nuevas. En cualquier caso, hoy es bien cierto que la neurociencia comienza a aclarar los ingredientes neuronales de lo que conocemos como emoción, cu­riosidad, atención, conciencia, procesos mentales, aprendizaje, memoria y consolidación de la memoria. Por ejemplo, sabemos que lo que llamamos atención no es un fenómeno singular y único sino que se refiere a procesos cerebrales diferentes según los estímulos que se reciben y a los que prestamos interés. Conocer todos esos ingredientes de la atención en términos neurobiológicos y educativos puede ayudar a conocer los tiempos reales y los componentes reales necesarios para poder adecuar las enseñanzas a cada edad y hacerlas más efectivas y eficientes.


Fuentes:
Nota del Compilador: Este es un artículo publicado el 15 de junio 2015 en la página Web Educación tres punto cero, se puede consultar el original en el siguiente enlace:

Educación tres punto cero.com Artículo

El gusto por la cocina facilitó la aparición del cerebro humano. El País.com



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  • By Daniel Mediavilla, elpais.com
  • junio 13º, 2015


Fotograma de la película "En busca del fuego", que gira en torno a los esfuerzos de los primeros humanos que trataron de controlar el fuego.


El cerebro es una herramienta muy útil, pero muy cara de mantener. Se suele estimar que, aunque solo constituye el 2% de la masa del cuerpo, consume el 25% de la energía. En reposo, este órgano gasta casi diez veces más que el músculo. Esa característica ha hecho necesario buscar explicaciones a los mecanismos que utilizó la evolución para hacer posible la expansión del cerebro, que ha doblado su tamaño desde hace algo más de dos millones de años, cuando se sitúa la aparición de los primeros humanos.

Un problema fundamental es la alimentación. Para explicar el origen de la gran cantidad de energía necesaria para alimentar el cerebro humano, algunos investigadores, como el español Manuel Domínguez-Rodrigo, han apuntado a una dieta cada vez más carnívora. Otros, sin embargo, consideran que la carne sola no resolvería el problema.

Richard Wrangham, profesor de antropología biológica de la Universidad de Harvard (EE UU), estima que, si comiésemos como los chimpancés, necesitaríamos cinco kilos de alimento diario para sobrevivir. Además, procesar toda esa comida, en la que se incluyen frutas y algunos animales pequeños, requeriría pasar seis horas diarias masticando. En su opinión, el cambio que habría liberado la energía necesaria de la comida es la cocina. Pasados por el fuego, los alimentos se vuelven más fáciles de digerir y en la misma cantidad que crudos dejan más calorías en el organismo.

Un chimpancé dedica casi la mitad de su día a masticar, frente al 4,7% requerido por los humanos.

La semana pasada, Félix Warneken, Alexandra G. Rosati, de las universidades de Harvard y Yale (EE UU), publicaron los resultados de un estudio que sugiere que el germen de la capacidad para cocinar habría aparecido hace más de seis millones de años, cuando vivió el último ancestro común entre los humanos y el chimpancé, nuestro pariente más cercano. En un grupo de experimentos con chimpancés, mostraron que estos animales prefieren la comida cocinada a la cruda, entienden lo que sucede con la comida cruda cuando se cocina y pueden aplicar ese conocimiento en distintos contextos, y son capaces de guardar o arriesgar comida cruda a cambio de tener la oportunidad de cocinarla para comérsela después.

Este gusto por la comida cocinada y la capacidad para entender cómo se produce habría permitido que los humanos comenzasen a pasar sus alimentos por el fuego poco después de controlarlo. Pese a esta tendencia, el problema para la hipótesis de Wrangham se encuentra en la dificultad para encontrar pruebas definitivas del uso del fuego hace casi dos millones de años, cuando comenzaron los cambios que permitieron la aparición de los humanos modernos. Muchos antropólogos consideran que no existen evidencias fiables de dominio del fuego hasta hace medio millón de años, otro momento en el que se observa un salto adelante en la evolución del tamaño cerebral. Para ellos sería posible que el aumento del consumo de carne facilitase la primera revolución y la cocina de los alimentos, la segunda.

Algunos hallazgos recientes, como los realizados en la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica, indican, no obstante, que los humanos de hace más de un millón de años, probablemente Homo erectus, ya utilizaban el fuego, aunque no es sencillo determinar si eso significaba que eran capaces de dominarlo o mantenían fuegos obtenidos de fuentes naturales.

El fuego también facilitó el crecimiento del cerebro favoreciendo la aparición del lenguaje.

Una incorporación antigua de la cocina sería una manera de explicar cómo fue posible la transformación física de los humanos que protagonizaron los erectus. La dieta más fácil de procesar habría permitido una reducción en el tamaño de los colmillos y la longitud del intestino, liberando energía para cebar un cerebro en crecimiento.

Sin embargo, el fuego no es lo único que diferencia la dieta humana de la de los chimpancés. En una época de crisis, cuando los cambios climáticos transformaron los bosques tropicales en los que vivían los ancestros humanos en regiones de sabana, se produjeron innovaciones que cambiarían el rumbo evolutivo de aquellas especies de primates. Entre otras cosas, las proteínas de origen animal ganaron espacio en la dieta, a través de la carroña y, luego, de la caza, pero en general se añadieron fuentes diversas de alimentos energéticos. El uso de herramientas, que también se empezó a generalizar en aquel tiempo, ayudaría a sustituir los grandes aparatos digestivos y el tiempo necesario para masticar la comida necesaria para sobrevivir. En un estudio publicado en PNAS, Wrangham y otros colaboradores calcularon el tiempo que los chimpancés, los humanos y algunas especies extintas pasaban cada día masticando y comiendo. Los chimpancés ocupan en estos menesteres el 48% de su tiempo frente al 4,7 estimado para los humanos. Una especie extinta como el Homo erectus empleaba el 6,1% de su tiempo a masticar y comer y los neandertales llegaban al 7%.

Esta liberación de tiempo y energía, además de facilitar cambios físicos habría tenido consecuencias sociales. Eudald Carbonell, investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y codirector de los yacimientos de Atapuerca, considera que el control del fuego y su aplicación a la cocina fue relevante para el crecimiento del cerebro humano. Sin embargo, recordando que los grandes cambios evolutivos no suelen tener una explicación única y simple, considera que el papel más relevante del fuego en la humanización “fue sobre todo la introducción del lenguaje”. En su opinión, esta herramienta con la que se construyó la sociedad surgió alrededor del fuego y fue “el lenguaje el factor fundamental que impulsó el crecimiento del cerebro”.


Fuentes:
Nota del Compilador: Este es un artículo publicado el 13 de junio 2015 en la página Web del periódico El País, se puede consultar el original en el siguiente enlace:

El País.com Artículo