Bernabé Mallo
Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Investigador
en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte. / PhD in
Philosophy – University of the Basque Country (UPV/EHU)
Researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origins of art.
Una reseña sobre el artículo "Neuroaesthetics: exploring the role of aesthetic experience in neurorehabilitation" (Frontiers in Psychology, 2025)
Introducción: más allá del placer, la reparación
Durante siglos, la contemplación artística ha sido considerada una actividad noble, refinada, incluso espiritual. Pero ¿puede también ser curativa? ¿Puede una pintura, una sinfonía o una escultura contribuir a reparar un cerebro dañado por un infarto o por una enfermedad neurodegenerativa?
Un artículo publicado en 2025 en la revista Frontiers in Psychology aborda precisamente esta cuestión desde la perspectiva de la neuroestética aplicada (Colombi et al., 2025). Los autores analizan el denominado "Efecto Miguel Ángel", un fenómeno que demuestra cómo la observación de obras de arte no solo activa regiones cerebrales asociadas al placer, sino que también estimula mecanismos de neuroplasticidad con potencial terapéutico.
La tesis central es revolucionaria: la experiencia estética no es un lujo cultural, sino una herramienta clínica formal que podría integrarse en protocolos de rehabilitación cognitiva. Para pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares o que padecen enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, la exposición planificada a estímulos artísticos podría ser una intervención no farmacológica eficaz.
Desde la perspectiva de nuestra investigación sobre el modelo S/Y/C y la Filosofía Quirúrgica, este estudio ofrece evidencia empírica de algo que hemos sostenido teóricamente: que el arte no es un adorno, sino un mecanismo de regulación biológica con profundas raíces evolutivas (Mallo, 2025, 2026a, 2026b).
¿Qué es el "Efecto Miguel Ángel"?
La denominación "Efecto Miguel Ángel" hace referencia a la capacidad de las obras de arte de alta calidad estética para generar respuestas emocionales y cerebrales intensas. Los autores del artículo revisan estudios previos que demuestran que la contemplación de piezas maestras —como las de Miguel Ángel, pero no exclusivamente— activa regiones del sistema de recompensa, la corteza prefrontal y áreas implicadas en la memoria autobiográfica y la atención sostenida (Colombi et al., 2025).
Lo novedoso no es que el arte active el cerebro —eso ya lo sabíamos—, sino que esta activación puede ser canalizada con fines terapéuticos. En pacientes con daño neurológico, ciertas redes neuronales permanecen intactas o conservan cierta capacidad de reorganización. La experiencia estética, al movilizar afecto, atención y significado, podría actuar como un andamio cognitivo que facilita la plasticidad y la recuperación funcional.
El "Efecto Miguel Ángel" no es, pues, una metáfora poética, sino un constructo neurocientífico con implicaciones clínicas concretas. Su nombre evoca la excelencia artística, pero su aplicación se extiende a cualquier estímulo estético que genere una respuesta emocional suficientemente intensa como para promover cambios en la arquitectura funcional del cerebro.
Neuroplasticidad y rehabilitación: el arte como herramienta
La neuroplasticidad —la capacidad del sistema nervioso para reorganizarse en respuesta a la experiencia, el aprendizaje o la lesión— es el sustrato biológico de cualquier proceso de rehabilitación cognitiva. Tradicionalmente, los protocolos de rehabilitación se han basado en ejercicios repetitivos, tareas de memoria, atención o lenguaje. La novedad que introduce el artículo es la inclusión de la experiencia estética como un modulador de esa plasticidad (Colombi et al., 2025).
¿Por qué el arte podría ser más eficaz que un ejercicio estándar? Los autores sugieren varias hipótesis. En primer lugar, la contemplación artística moviliza múltiples sistemas cerebrales de manera simultánea: percepción visual, emoción, memoria, atención, reflexión. Esta activación distribuida podría favorecer la reorganización de redes dañadas al involucrar áreas conservadas.
En segundo lugar, la experiencia estética genera placer y motivación. Un paciente que disfruta de una obra de arte está más atento, más comprometido, más predispuesto a sostener el esfuerzo cognitivo. Esto contrasta con la monotonía de ciertos ejercicios terapéuticos tradicionales, que a menudo resultan tediosos o desmotivadores.
En tercer lugar, el arte evoca significados personales y culturales. Una pintura puede desencadenar recuerdos, asociaciones, reflexiones sobre la propia vida. Esta dimensión autobiográfica es especialmente relevante para pacientes con deterioro cognitivo leve o enfermedades neurodegenerativas, donde la preservación de la identidad personal es un objetivo terapéutico en sí mismo.
Los autores proponen, por tanto, que los estímulos estéticos sean considerados intervenciones no farmacológicas de primera línea en determinados perfiles de pacientes. No se trata de sustituir los tratamientos existentes, sino de complementarlos con una herramienta que, además de eficaz, es accesible y de bajo costo.
El contexto del envejecimiento poblacional
El artículo no surge en el vacío. Los autores contextualizan su propuesta en el aumento de la esperanza de vida y el consiguiente incremento de enfermedades neurodegenerativas y accidentes cerebrovasculares (Colombi et al., 2025). Las demencias —especialmente el Alzheimer—, el párkinson y los ictus son hoy desafíos sanitarios de primera magnitud. Y los tratamientos farmacológicos disponibles son, en el mejor de los casos, paliativos o meramente sintomáticos.
En este contexto, la búsqueda de intervenciones no farmacológicas eficaces se ha convertido en una prioridad. La estimulación cognitiva, el entrenamiento físico, la musicoterapia y otras aproximaciones han mostrado beneficios moderados. La neuroestética aplicada se suma ahora a este repertorio con un fundamento empírico sólido y un atractivo adicional: el arte no solo "ejercita" el cerebro, sino que lo hace en un marco de placer y significado, lo que podría aumentar la adherencia a los tratamientos.
Los autores revisan modelos teóricos y evidencias preliminares, pero advierten que aún se necesitan ensayos clínicos controlados para validar la eficacia de estas intervenciones. No obstante, los resultados hasta la fecha son prometedores y justifican la inversión en investigación.
Conexión con la investigación sobre el origen del arte (S/Y/C)
Este estudio clínico resuena profundamente con la investigación que venimos desarrollando sobre el modelo S/Y/C del funcionamiento neuronal y la Ley de coherencia biológica (Mallo, 2023, 2025, 2026a, 2026b). Lo que los autores describen como "Efecto Miguel Ángel" no es sino una manifestación de cómo el arte activa las tres dimensiones de nuestra función neuronal.
La dimensión S (Supervivencia) se expresa en el potencial del arte para movilizar el sistema de recompensa y reducir el estrés. En un paciente con daño neurológico, la experiencia estética puede contribuir a la homeostasis cerebral, regulando la activación emocional y facilitando un entorno neuroquímico propicio para la plasticidad. No es casualidad que regiones como el núcleo accumbens o la corteza orbitofrontal —implicadas en el placer y la valoración— se activen ante la belleza. El arte, desde sus orígenes, ha sido un regulador del equilibrio interno.
La dimensión Y (Symbolon) es central para entender el poder terapéutico del arte. El arte no es solo forma: es significado compartido. Cuando un paciente contempla una obra, no solo procesa colores y líneas; evoca recuerdos, interpreta símbolos, conecta con su historia personal y cultural. Esta dimensión simbólica es la que permite que la experiencia estética tenga efectos duraderos, más allá del momento de la contemplación. El symbolon —el acto de reconocimiento mediante códigos compartidos— es el puente entre la neurobiología y la biografía.
La dimensión C (Completitud) se manifiesta en la búsqueda de coherencia que subyace a la experiencia estética. El cerebro humano anhela totalidades, patrones cerrados, significados emergentes. El arte satisface esa pulsión, ofreciendo un orden que calma la incertidumbre y reduce la entropía cognitiva. En un paciente con daño neurológico, cuyo mundo puede haberse fragmentado, la experiencia de completitud que proporciona el arte es doblemente valiosa: no solo ejercita la cognición, sino que restaura una sensación de coherencia existencial.
La Filosofía Quirúrgica nos invita a aplicar un corte analítico preciso a esta propuesta terapéutica. No se trata de reducir el arte a una mera herramienta clínica —eso sería empobrecedor—, sino de reconocer que su eficacia curativa es una consecuencia natural de su función biológica originaria. El arte nació como tecnología homeostática, y la rehabilitación neuropsicológica no es sino una aplicación moderna, sistematizada y científica de esa función ancestral.
Implicaciones para la investigación futura
El artículo de Frontiers in Psychology abre varias líneas de trabajo prometedoras (Colombi et al., 2025). La más urgente es el diseño de ensayos clínicos aleatorizados que comparen la eficacia de intervenciones basadas en arte con tratamientos convencionales o con placebos. ¿Cuántas sesiones son necesarias? ¿Qué tipo de estímulos son más efectivos? ¿Hay diferencias según el perfil del paciente (ictus, Alzheimer, Parkinson)? ¿La familiaridad con el arte modula el efecto?
En segundo lugar, los autores sugieren la necesidad de desarrollar protocolos estandarizados que permitan integrar la neuroestética en los centros de rehabilitación. No se trata de llevar a los pacientes a museos —aunque eso también sería beneficioso—, sino de diseñar intervenciones con dosificación, control y evaluación rigurosa.
En tercer lugar, el estudio invita a explorar la neurobiología subyacente con técnicas de imagen como la resonancia magnética funcional o la electroencefalografía. ¿Qué redes se activan durante la contemplación artística en pacientes con daño cerebral? ¿Cómo difieren de las activaciones en sujetos sanos? ¿Pueden predecirse los beneficios terapéuticos a partir de patrones de activación?
Desde nuestra perspectiva, estos estudios deberían incorporar también una dimensión fenomenológica. No basta con medir qué ocurre en el cerebro; hay que preguntar a los pacientes qué sienten, qué significado otorgan a la experiencia, cómo integran la obra en su narrativa personal. El arte cura, quizás, no solo porque estimula neuronas, sino porque restaura la sensación de ser alguien en un mundo con sentido.
Consideraciones finales: el arte como medicina del espíritu encarnado
El artículo sobre neuroestética y rehabilitación nos recuerda algo que las culturas tradicionales nunca olvidaron: que el arte tiene poder curativo. Pero ahora tenemos herramientas para entender por qué. No es magia, no es placebo. Es biología.
El arte activa las mismas redes neuronales que la recompensa, la emoción y el significado. Moviliza la plasticidad, facilita la reorganización, reduce el estrés. Y lo hace, además, en un marco de placer que aumenta la motivación y la adherencia. En un mundo que envejece, donde las enfermedades neurodegenerativas son cada vez más prevalentes, el arte se presenta como una herramienta accesible, de bajo costo y con escasos efectos secundarios.
Desde nuestra investigación sobre el origen del arte en la especie Homo, vemos en estos hallazgos una confirmación empírica de nuestras tesis (Mallo, 2025, 2026a, 2026b). El arte no nació como lujo, sino como necesidad. No es un adorno de la cultura, sino un mecanismo de regulación biológica. Que ahora pueda emplearse en hospitales y centros de rehabilitación no es una novedad absoluta, sino la recuperación de una sabiduría ancestral bajo el ropaje de la ciencia.
El "Efecto Miguel Ángel" nos enseña que la belleza no solo conmueve el alma. Repara el cuerpo. Y lo hace porque, en el fondo, alma y cuerpo nunca estuvieron separados. El arte cura porque habla directamente a esa unidad funcional que denominamos S/Y/C: supervivencia, símbolo y completitud. Y esa unidad es, precisamente, lo que nos hace humanos.
Referencias bibliográficas
Colombi, F., Varesio, G., Selini, E., Amighetti, E., Crepaldi, M., Fusi, G., Ronga, I., Cancer, A., Antonietti, A., Geminiani, G. C., & Rusconi, M. L. (2025). Neuroaesthetics: exploring the role of aesthetic experience in neurorehabilitation. Frontiers in Psychology, 16, Article 1671220. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1671220
Mallo, B. (2023). La construcción neuro-simbólica. Una aproximación al funcionamiento del cerebro desde una perspectiva multidisciplinar [Doctoral thesis, University of the Basque Country - Euskal Herriko Unibertsitatea]. ADDI Repository. http://hdl.handle.net/10810/62701
Mallo, B. (2025). Arte y biología: Una aproximación neurofilosófica al origen de la experiencia estética. Lopez Mallo, Javier Bernabé. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y5WZMK
Mallo, B. (2025). Art and biology: A neurophilosophical approach to the origin of aesthetic experience. Lopez Mallo, Javier Bernabé. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y6C2XN
Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo. Lopez Mallo, Javier Bernabé. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57196
Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo [Kindle edition]. Amazon. https://www.amazon.com/dp/B0GYGTJD5C
Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage. Lopez Mallo, Javier Bernabé. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57197
Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage [Kindle edition]. Amazon. https://www.amazon.com/dp/B0GY89SZS1
Autor / Author
Bernabé Mallo
Doctor en Filosofía – Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Investigador independiente en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte.
Bernabé Mallo
PhD in Philosophy – University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Independent researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origin of art.
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