Bernabé Mallo
Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Investigador
en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte. / PhD in
Philosophy – University of the Basque Country (UPV/EHU)
Researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origins of art.
Una reseña del artículo de Christianne E. Strang (2024): Art therapy and neuroscience: evidence, limits, and myths
Introducción: más que dibujar, un acto de reconfiguración cerebral
La creación artística ha acompañado a nuestra especie durante milenios. Pero ¿qué ocurre en el cerebro cuando pintamos, modelamos o esculpimos? ¿Es la arteterapia una práctica con fundamento neurocientífico o un conjunto de intuiciones clínicas vestidas con una bata blanca?
Christianne E. Strang, investigadora de la Universidad de Alabama en Birmingham, publicó en 2024 en Frontiers in Psychology un artículo que disecciona con precisión el estado actual de la cuestión . Su objetivo es doble: por un lado, ofrecer una visión rigurosa de los conceptos neurobiológicos que se aplican a la arteterapia —neuroplasticidad, sistemas de neuronas espejo, interocepción—; por otro, advertir sobre los mitos y simplificaciones que circulan en la práctica clínica.
La tesis de Strang es clara: la arteterapia tiene un fundamento neurocientífico prometedor, pero aún sabemos poco sobre los mecanismos precisos que explican su eficacia. El entusiasmo por vincular la creatividad con la biología cerebral no debe llevarnos a confundir correlaciones con causalidades, ni a utilizar explicaciones neurocientíficas como un envoltorio atractivo pero vacío.
Desde la perspectiva de nuestra investigación sobre el modelo S/Y/C y la Filosofía Quirúrgica, el artículo de Strang ofrece una oportunidad para contrastar las aproximaciones clínicas y experimentales con nuestra comprensión del arte como fenómeno biológico y simbólico (Mallo, 2023, 2025, 2026a, 2026b). El resultado, como veremos, es una invitación a la humildad epistémica y a la precisión conceptual.
Los tres pilares neurobiológicos de la arteterapia
Strang organiza su análisis en torno a tres conceptos neurobiológicos que suelen invocarse para explicar los efectos terapéuticos de la creación artística: la neuroplasticidad, los sistemas de neuronas espejo y la interocepción . Examinemos cada uno de ellos.
Neuroplasticidad: el cerebro que se reescribe
La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar en respuesta a la experiencia, mediante cambios en el tamaño y número de contactos sinápticos . Strang señala que esta capacidad está alterada en trastornos mentales como la depresión, la ansiedad o el trastorno por estrés postraumático, donde se observa una densidad reducida de dendritas y sinapsis en la corteza.
El vínculo con la arteterapia es tentador: la creatividad se asocia con cambios en la conectividad funcional y en la expresión de genes vinculados a la plasticidad sináptica . El entrenamiento artístico parece inducir cambios neuroplásticos en circuitos frontales, emocionales y sensoriales . Si la depresión se caracteriza por una plasticidad disfuncional, entonces las intervenciones que fomentan la creatividad podrían ser eficaces para aliviar los síntomas.
Sin embargo, Strang advierte: la evidencia es correlacional, no causal. Que la creatividad y la plasticidad estén asociadas no prueba que la arteterapia produzca cambios neuroplásticos específicos. Para establecerlo, se necesitan estudios que midan esos cambios y los correlacionen con la reducción de síntomas, controlando otras variables . Como bien señala la autora, «el desafío será probar si la arteterapia produce cambios neuroplásticos que se correlacionen con la reducción de síntomas de depresión y si esos efectos son específicos de la intervención» .
Sistemas de neuronas espejo: ¿empatía neuronal o proyección?
Desde su descubrimiento en los años 90 en el córtex frontal de monos macacos, los sistemas de neuronas espejo han sido objeto de fascinación y también de exageración . Se ha sugerido que estos sistemas subyacen a la capacidad de inferir las intenciones y emociones de los demás a partir de nuestras propias experiencias internas, y que su activación está relacionada con la empatía y el aprendizaje social .
Strang introduce una nota de cautela. Las neuronas espejo también responden a movimientos no naturales de objetos inanimados , y la evidencia directa de que estos sistemas estén implicados en procesos cognitivos o empáticos de alto nivel es limitada . La autora advierte que, en el contexto de la arteterapia, es tentador especular que la activación de los sistemas espejo en el terapeuta al observar al cliente pueda relacionarse con conceptos psicodinámicos como la contratransferencia. Pero esa especulación, por atractiva que sea, no está respaldada por datos sólidos.
Además, cualquier inferencia que hagamos sobre la conducta, cognición y emociones del cliente, incluso si la enmarcamos en términos de sistemas de neuronas espejo, sigue surgiendo de nuestras propias representaciones visceromotoras internas, basadas en nuestro propio aprendizaje y experiencias . La advertencia es clara: no debemos utilizar un término neurocientífico como si fuera una explicación cuando, en realidad, no lo es.
Interocepción: el sentido del cuerpo interno
La interocepción —la percepción de las sensaciones internas del cuerpo, como el latido del corazón, la respiración o las vísceras— es el tercer pilar que Strang examina . Aunque su artículo no se detiene extensamente en este concepto, lo menciona como un área de investigación emergente con relevancia para la arteterapia.
La creación artística implica un compromiso sensorial y motor que puede modular la conciencia interoceptiva. Pintar, modelar arcilla o esculpir requiere atención a las sensaciones corporales, a la presión de la mano, a la textura del material. Esta atención al cuerpo podría facilitar la regulación emocional y la integración de experiencias traumáticas.
Mitos y advertencias: lo que la neurociencia no puede (todavía) explicar
Una de las contribuciones más valiosas del artículo de Strang es su advertencia sobre los mitos y simplificaciones que circulan en la práctica clínica . La autora señala que las personas tienden a preferir explicaciones de fenómenos psicológicos que incluyen un componente neurocientífico, incluso cuando la información es irrelevante . Este sesgo cognitivo —el "efecto seductor de la neurociencia" — puede llevar a terapeutas y clientes a aceptar explicaciones atractivas pero infundadas.
Strang identifica varios peligros. El primero es la atribución de causalidad a datos correlacionales. Que dos fenómenos estén asociados no significa que uno cause el otro. El segundo es la simplificación excesiva, que reduce procesos complejos a una única región cerebral o a un único neurotransmisor. El tercero es la falta de actualización, cuando se siguen utilizando conceptos científicos obsoletos porque son familiares o atractivos.
La autora no propone abandonar el enfoque neurocientífico en arteterapia, sino adoptarlo con rigor crítico. Esto implica: (1) comprender claramente la terminología; (2) pensar críticamente sobre los datos en contexto; (3) actualizar el conocimiento a medida que se dispone de nuevos datos . La elección de compartir información neurocientífica con los clientes debe hacerse en el contexto del plan de tratamiento individual, y la información debe ser precisa.
La creación activa versus la observación pasiva
Aunque el artículo de Strang se centra en la arteterapia —que implica la creación activa— es relevante destacar una distinción que atraviesa la literatura neurocientífica: la diferencia entre crear y contemplar. La observación pasiva de una obra de arte activa ciertas regiones cerebrales, pero el proceso activo de creación implica una red mucho más amplia: percepción visual y táctil, emoción, memoria, cognición y salidas motoras voluntarias e involuntarias .
Esta diferencia es crucial para la investigación sobre el origen del arte. El arte humano no nació como contemplación, sino como acción: manos que modelan, pigmentos que se extienden, herramientas que se empuñan. La arteterapia, al recuperar esa dimensión activa, nos conecta con una función biológica profunda que trasciende la mera apreciación estética.
Conexión con la investigación sobre el origen del arte (S/Y/C)
El análisis de Strang resuena profundamente con la investigación que venimos desarrollando sobre el modelo S/Y/C del funcionamiento neuronal y la Ley de coherencia biológica (Mallo, 2023, 2025, 2026a, 2026b). Sus tres pilares neurobiológicos —neuroplasticidad, sistemas de neuronas espejo e interocepción— pueden reinterpretarse a la luz de nuestras tres dimensiones.
La dimensión S (Supervivencia) se expresa en la conexión entre creatividad y neuroplasticidad. La plasticidad es la capacidad del cerebro para adaptarse y sobrevivir en un entorno cambiante. La arteterapia, al estimular la plasticidad, estaría actuando sobre el sustrato biológico de la adaptación. El arte, en su origen, fue una herramienta homeostática que permitió a los humanos procesar el estrés, regular las emociones y mantener el equilibrio interno.
La dimensión Y (Symbolon) es central para entender la interocepción y los sistemas de neuronas espejo en el contexto terapéutico. La interocepción nos conecta con nuestro cuerpo, con nuestras sensaciones internas. Pero el arte no se queda en la sensación: la simboliza. Al pintar o esculpir, transformamos una experiencia corporal en un objeto simbólico que puede ser compartido y reconocido por otros. Los sistemas de neuronas espejo, por su parte, nos permiten resonar con los estados de los demás, pero el arte va más allá: nos permite compartir símbolos, crear un puente entre el mundo interno y el externo.
La dimensión C (Completitud) se manifiesta en la búsqueda de coherencia que subyace tanto a la creación artística como a la curación. El acto de crear una obra implica integrar fragmentos en una totalidad coherente. La arteterapia, al facilitar este proceso, ofrece al paciente una experiencia de completitud que puede ser profundamente reparadora. El arte, en su origen, fue una tecnología de integración: permitió a nuestros antepasados conectar experiencias dispersas en una narrativa compartida.
La Filosofía Quirúrgica nos invita a aplicar un corte analítico preciso al artículo de Strang. No se trata de rechazar las explicaciones neurocientíficas ni de aceptarlas acríticamente. Se trata de distinguir niveles: el nivel de la evidencia empírica, el nivel de la interpretación clínica y el nivel de la teoría filosófica. Strang ofrece un recordatorio valioso: la neurociencia nos proporciona correlatos, no explicaciones últimas. La neurociencia nos dice qué ocurre en el cerebro cuando creamos arte, pero no por qué ese proceso es significativo para un ser humano que busca sobrevivir, simbolizar y completarse.
Implicaciones para la investigación futura
El artículo de Strang abre varias líneas de trabajo prometedoras. La primera es la necesidad de investigación hipotético-deductiva, no solo observacional o correlacional . Para probar si la arteterapia produce cambios neuroplásticos específicos, se necesitan ensayos controlados aleatorizados que comparen la intervención con condiciones de control activas.
La segunda línea es la actualización de conceptos obsoletos. Strang menciona, por ejemplo, que la teoría de la asimetría hemisférica —la idea de que el hemisferio derecho es "creativo" y el izquierdo "lógico"— sigue utilizándose en la práctica clínica a pesar de que la ciencia actual la ha desmentido . Es necesario revisar estas creencias y alinear la práctica con el conocimiento actualizado.
La tercera línea es la exploración de la interocepción como mecanismo terapéutico. ¿Cómo influye la atención al cuerpo durante la creación artística en la regulación emocional? ¿Pueden las intervenciones arteterapéuticas mejorar la conciencia interoceptiva y, con ella, la capacidad de procesar experiencias traumáticas?
Desde nuestra perspectiva, estas investigaciones deberían incorporar también una dimensión simbólica. La neurociencia puede medir la activación cerebral, pero el significado que el paciente atribuye a su creación —el symbolon que emerge del proceso— es igualmente relevante. La arteterapia no es solo un ejercicio neurobiológico; es un acto de construcción de sentido.
Consideraciones finales: el arte como encuentro, no como fórmula
El artículo de Christianne Strang nos recuerda que el vínculo entre arte y neurociencia es prometedor pero aún incipiente. Disponemos de indicios, de correlatos, de hipótesis fascinantes. Pero no tenemos una teoría unificada que explique cómo y por qué la creación artística cura.
Esa ausencia no es una debilidad, sino una oportunidad. Nos invita a mantener la humildad epistémica, a no confundir la promesa con la evidencia, a no utilizar el lenguaje neurocientífico como un envoltorio para intuiciones clínicas no validadas. La arteterapia tiene un fundamento empírico sólido que sigue creciendo; pero su mecanismo de acción sigue siendo, en buena medida, un misterio.
Quizás ese misterio nos remita a algo más profundo que la neuroplasticidad o las neuronas espejo. El arte cura porque nos conecta con lo que somos: seres que necesitan sobrevivir (S), simbolizar (Y) y completarse (C). La creación artística no es una técnica que aplicamos al cerebro desde fuera; es una expresión de la función única del sistema nervioso. Y mientras recordemos eso, la arteterapia seguirá siendo algo más que una intervención clínica: será un testimonio de nuestra capacidad para encontrar sentido, y quizás curación, en el acto de crear.
Referencias bibliográficas
Mallo, B. (2023). La construcción neuro-simbólica. Una aproximación al funcionamiento del cerebro desde una perspectiva multidisciplinar [Tesis doctoral, Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea]. Repositorio ADDI. http://hdl.handle.net/10810/62701
Mallo, B. (2025). Arte y biología: Una aproximación neurofilosófica al origen de la experiencia estética. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y5WZMK
Mallo, B. (2025). Art and biology: A neurophilosophical approach to the origin of aesthetic experience. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y6C2XN
Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57196
Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo [Versión Kindle]. Amazon. https://www.amazon.com/dp/B0GYGTJD5C
Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57197
Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage [Kindle edition]. Amazon. https://www.amazon.com/dp/B0GY89SZS1
Strang, C. E. (2024). Art therapy and neuroscience: Evidence, limits, and myths. Frontiers in Psychology, 15, Article 1484481. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1484481
Autor / Author
Bernabé Mallo
Doctor en Filosofía – Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Investigador independiente en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte.
Bernabé Mallo
PhD in Philosophy – University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Independent researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origin of art.
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