martes, 10 de abril de 2012

El Cerebro y el Mito del YO Rodolfo Llinás


Hola a tod@s, en vista del poco tiempo que últimamente dispongo he decidido en esta ocasión colgaros una entrevista del Profesor Rodolfo Llinás aparecida en la revista Colombiana Número.


Se trata como no podía ser de otra manera, dada la talla del entrevistado, de una apasionante reflexión sobre nuestro universo cerebral, las bases fundamentales del funcionamiento, sus mitos y conclusiones apasionantes. Espero que os sea útil y apasionante. 


 

«El cerebro es una entidad muy diferente
de las del resto del universo.
Es una forma diferente de expresar todo.
La actividad cerebral es una metáfora para todo lo demás.
Somos básicamente máquinas de soñar
que construyen modelos virtuales del mundo real».



No son palabras de un filósofo ni de un poeta, aunque su obra establece un puente entre éstos y la ciencia. Es la provocadora conclusión a la que ha llegado, tras cuarenta años de estudiar el sistema nervioso, uno de los cerebros más brillantes de nuestra época: el neurocientífico Rodolfo Llinás Riascos.

Partió del estudio microscópico del funcionamiento unicelular de las neuronas hasta convertirse en fundador y pionero de la neurociencia. Ésta integra diversas ciencias para entender el funcionamiento del cerebro: biología, filosofía, fisiología, sistemas, bioelectricidad, cognición, psicología, medicina, psiquiatría, informática, zoología, evolución, antropología y geometría, por mencionar sólo algunas.

En todas esas aguas navega con propiedad Llinás, hasta revolucionar el concepto que antes se tenía sobre el sistema nervioso, es decir, «la esencia de la naturaleza humana». Sus colegas dicen que la obra de Llinás rompe por completo las antiguas creencias y marca un nuevo paradigma sobre la manera de entendernos a nosotros mismos y nuestra interacción con lo que llamamos «realidad».

¿Por qué nos parece tan misteriosa la mente?
Supongo que la conciencia, el pensamiento y los sueños nos resultan tan extraños porque parecen ser impalpablemente internos. Ello podría deberse a que, desde un punto de vista evolutivo, nosotros los vertebrados podemos considerarnos crustáceos volteados hacia fuera.

Me explico: los crustáceos son exoesqueléticos, es decir, tienen un esqueleto externo. En cambio, nosotros somos endoesqueléticos, o sea, tenemos un esqueleto interno. Esto implica que, desde cuando nacemos, somos altamente conscientes de nuestros músculos, pues los vemos moverse y palpamos sus contracciones. Comprendemos de una manera muy íntima la relación entre la contracción muscular y el movimiento de las diversas partes del cuerpo. Desgraciadamente, nuestro conocimiento acerca del funcionamiento del cerebro no es directo. ¿Por qué? Porque en lo que a masa cerebral se refiere, ¡somos crustáceos! Nuestro cerebro y nuestra médula espinal están cubiertos por un exoesqueleto implacable: el cráneo y la columna vertebral.

A diferencia del resto del cuerpo, no vemos ni oímos nuestro cerebro, no lo sentimos palpitar, no se mueve y no duele si lo golpeamos, ya que está protegido por la portentosa estructura del cráneo. Si tuviéramos la masa cerebral por fuera del cráneo y pudiéramos ver o sentir el funcionamiento del cerebro, nos resultaría obvia la relación entre la función cerebral y la manera como vemos, sentimos o pensamos. De la misma manera que ahora nos resulta obvio lo que sabemos sobre el funcionamiento de músculos y tendones, cuyo movimiento disfrutamos tanto que organizamos competencias mundiales para comparar y medir masas musculares.

Pero no disponemos de una parafernalia análoga para medir directamente el funcionamiento del cerebro. Supongo que por eso algunas personas piensan que la mente, la conciencia o el «yo» están separados del cerebro. Y por eso en la neurociencia se dan conceptos muy diversos sobre la organización funcional del cerebro.

En cuanto a nuestros amigos los crustáceos, que no se dan el lujo de conocer en forma directa la relación entre la contracción muscular y el movimiento, el problema de cómo se mueven, en caso de que pudieran considerarlo, podría resultarles tan inexplicable como lo es para nosotros el pensamiento o la mente.

Por eso decían que el cerebro es una «caja negra» misteriosa, hasta cierto punto pasiva, con la que llegamos «en blanco» al nacer y que recibe estímulos del mundo externo, los interpreta y devuelve a través de los sentidos. ¿Qué opina usted?
Digo que el cerebro enfrenta al mundo externo, no como una máquina adormilada que se despierta sólo mediante estímulos sensoriales, sino por el contrario como un sistema cerrado, autorreferencial (parecido al corazón), en continua actividad, dispuesto a interiorizar e incorporar en su más profunda actividad imágenes del mundo externo, aunque siempre en el contexto de su propia existencia y de su propia actividad eléctrica intrínseca.

Para funcionar, el sistema no depende tanto de los sentidos como creíamos, como lo prueba el hecho de que podemos ver, oír, sentir o pensar cuando soñamos dormidos o cuando fantaseamos despiertos, en ausencia de estímulos sensoriales.

Tampoco creo que el sistema nervioso sea una tabla rasa en el momento del nacimiento. Años de evolución hacen que cada bebé nazca con un cerebro hasta cierto punto organizado, con un «a priori neurológico» que le permite ver, sentir u oír sin necesidad de aprender a hacerlo. Nacemos, por ejemplo, con la capacidad de aprender cualquier idioma. Serán la cultura y la educación las que determinen cuál. Pero la estructura básica nace con nosotros.

La historia evolutiva demostró que únicamente los animales capaces de moverse necesitan cerebro (por eso las plantas, quietas y arraigadas, aunque tan vivas como nosotros, no lo necesitan). Y que, en principio, la función principal de éste es la capacidad de predecir los resultados de sus movimientos con base en los sentidos. El movimiento inteligente se requiere para sobrevivir, procurarse alimento, refugio y evitar convertirse en el alimento de otros, pero como sería imposible sobrevivir si predijéramos con la cabeza y con la cola al mismo tiempo, se necesita centralizar la predicción en el cerebro. A esa centralización de la predicción la conocemos como el «sí mismo» de cada uno de nosotros.

¿Por qué dice que el color, el dolor o el sonido no existen afuera sino adentro?
Lo que hay afuera no es necesaria y únicamente lo que los seres humanos vemos. En realidad, afuera hay todo un caos lleno de cosas que nuestro cerebro no percibe porque no tiene necesidad de hacerlo para sobrevivir: ondas sonoras, electromagnéticas, átomos, partículas de aire, etc. Cada cerebro animal, incluido el humano, aprendió evolutivamente a discriminar de ese caos externo sólo aquello que requiere para sobrevivir. Por eso, los perros «ven» con el olfato, los murciélagos ciegos con el oído, los pajaritos ven muchos más colores que nosotros y no tenemos seguridad de que sean los mismos nuestros, etcétera.

Ejemplo: si un perro y una persona quieren buscar a alguien en un aeropuerto, le damos a la persona una foto del extraviado y al perro una media. Pero si lo hacemos al revés, la foto para el perro y la media para la persona, ¡seguramente nunca encontraremos al perdido! (risas).

Así, se establece un diálogo entre nuestro mundo interno y el mundo externo, por medio de los sentidos, que nos permite elaborar representaciones virtuales de los fragmentos del mundo real que necesitamos para sobrevivir. Pero no tenemos la visión íntegra de todo lo que hay allá afuera. Lo que pasa es que a través de unos quinientos o setecientos años de evolución, los humanos nos hemos puesto de acuerdo en una especie de «alucinación colectiva estándar» y vemos más o menos lo mismo. Eso es lo que nos permite ser una sociedad con referentes universales.

¿Por qué dice que el «yo» es un mito?
Los seres humanos no tenemos cerebro. Somos nuestro cerebro. Cuando le cortan la cabeza a alguien, no lo decapitan sino que lo decorporan. Porque es en este prodigioso órgano donde somos, donde se genera nuestra autoconciencia, el «yo» de cada uno. Por tanto, lo que llamamos «yo» no es separable del cerebro. Si dijéramos «el cerebro me engaña», la implicación sería que mi cerebro y yo somos dos cosas diferentes. Mi tesis central es que el «yo» es un estado funcional del cerebro y nada más, ni nada menos.

El «yo» no es diferente del cerebro. Ni tampoco la mente. Son unos de tantos productos de la actividad cerebral, a partir de la cual hemos llegado a la Luna y tenemos posibilidades ilimitadas de hacer realidad nuestros sueños.

¿Cómo puede ser el «yo» un estado funcional del cerebro?
El núcleo de mi tesis radica en el concepto de oscilación neuronal, como la de las cuerdas de una guitarra o de un piano cuando las pulsamos. Las neuronas tienen una actividad oscilatoria y eléctrica intrínseca, es decir, connatural a ellas, y generan una especie de danzas o frecuencias oscilatorias que llamaremos «estado funcional».

Por ejemplo, los pensamientos, las emociones, la conciencia de sí mismos o el «yo» son estados funcionales del cerebro. Como cigarras que suenan al unísono, varios grupos de neuronas, incluso distantes unas de otras, oscilan o danzan simultáneamente, creando una especie de resonancia. La simultaneidad de la actividad neuronal (es decir, la sincronía entre esta danza de grupos de neuronas) es la raíz neurobiológica de la cognición, o sea, de nuestra capacidad de conocer.

Lo que llamamos «yo» o autoconciencia es una de tantas danzas neuronales o estados funcionales del cerebro. Hay otros estados funcionales que no generan conciencia: estar anestesiado, drogado, borracho, «enlagunado», en crisis epiléptica o dormido sin soñar. Cuando se sueña o se fantasea, ya hay un estado cognoscitivo, aunque no lo es en relación con la realidad externa, dado que no está modulado por los sentidos. 

Pero en los otros casos o estados cerebrales, la conciencia desaparece y todas las memorias y sentimientos se funden en la nada, en el olvido total, en la disolución del «yo». Y, sin embargo, utilizan el mismo espacio de la masa cerebral y ésta sigue funcionando con los mismos requisitos de oxígeno y nutrientes.

Aunque el estado funcional que denominamos «mente» es modulado por los sentidos, también es generado, de manera especial, por esas oscilaciones neuronales. Por tal razón podríamos decir que la realidad no sólo está «allá afuera», sino que vivimos en una especie de realidad virtual.

Es decir, que no es tan distinto estar despierto que estar dormido...
El cerebro utiliza los sentidos para apropiarse de la riqueza del mundo, pero no se limita a ellos. Es básicamente un sistema cerrado, en continua actividad, como el corazón. Tiene la ventaja de no depender tanto de los cinco sentidos como creíamos. Por eso, cuando soñamos dormidos o fantaseamos, podemos ver, oír o sentir, sin usar los sentidos, y por eso el estado de vigilia, ese sí guiado por los sentidos, es otra forma de «soñar despiertos».

El cerebro es una entidad muy diferente de las del resto del universo. Es una forma distinta de expresar «todo». La actividad cerebral es una metáfora para todo lo demás. Tranquilizante o no, el hecho es que somos básicamente máquinas de soñar que construyen modelos virtuales del mundo real.

¿Cómo mantener activa nuestra «máquina de soñar»? 
Estamos hablando de que todos estos prodigios de la mente se generan en tan sólo un kilo y medio de masa cerebral, con un tenue poder de consumo de catorce vatios. De manera que para mantenerla en forma se requieren buena nutrición, buena oxigenación y protegerse de golpes.

Sin embargo, lo más importante es usar el cerebro, cosa que muchas personas no parecen tener tan claro. El problema es que la inteligencia es limitada pero la estupidez es infinita. Por eso es tan urgente promover una buena educación, que enseñe a pensar claramente a través de conceptos y no de mera memorización de datos. Hay que entender la diferencia entre saber (conocer las partes) y entender (ponerlas en contexto). Por ejemplo, una lora sabe hablar pero no entiende nada.

¿Por eso en su investigación se busca la síntesis y no la especialización, propia de la ciencia positiva estadounidense?
El análisis del detalle es más fácil que la síntesis, pero no es suficiente. Como en la película La tienda de empeño, donde Chaplin atiende a un cliente que le pide arreglar un reloj. Saca abrelatas, alicates, empieza a sacar las partes hasta desbaratarlo por completo. Luego pone todos los pedazos en el sombrero y se los entrega al desolado cliente. ¡El señor desbarató el reloj y no lo pudo volver a construir! Así es la ciencia analítica o especializada: sin la síntesis, sólo tiene grandes cantidades de pedazos de cosas.

No obstante, es incorrecto decir que mi trabajo es síntesis de fisiología con biología, con zoología, entre otras ciencias. Mi interés es explicar cómo son las cosas. El problema es que esos cajones del saber («esto es física, esto es química, etc.») son artificiales, por lo cual yo no los respeto. El mundo es uno. Y la gente le da nombres porque es estúpida y se fracciona en función de palabras, en vez de tomar las cosas por lo que son.

Lo que estoy tratando de hacer es muy peligroso, porque yo me puedo mover de lo molecular a lo cósmico, sin problemas. Y eso resulta sospechoso para los científicos tradicionales, que sólo respetan el conocimiento muy especializado. En términos generales, los científicos se catalogan entre «topos» y «zorros». Los topos taladran, buscan la profundidad y cada vez saben más y más de una sola cosa. Los zorros lo ven todo, pero por lo mismo saben poco de mucho.

Alguien dijo sobre mi trabajo: «Ese señor Llinás es ambas cosas: un topo y un zorro. O mejor, un ¡“zorrotopo”!» (risas). Mi propuesta es que la ciencia sea análisis y síntesis, que la neurociencia se aventure a cuatro órdenes de magnitud y no sólo se quede en lo microscópico, y que así podamos no sólo saber sobre el cerebro, sino entenderlo, porque mientras más comprendamos la portentosa naturaleza de la mente, el respeto y la admiración por nuestros congéneres se verán notablemente enriquecidos.







Fuente:
Autora: Ángela Sánchez
Fotografías de Leopoldo Ramírez







viernes, 30 de marzo de 2012

Filosofia e neuroscienze: un'amicizia invadente o uno scambio prezioso? (Una amistad intrusiva o un cambio precioso?)



Andrea Danielli, Ph.D Student Philosophy  Université Paris  Sorbonne


Resumen de la mesa redonda: "Filosofía y Neurociencia: una amistad intrusiva o un cambio precioso? Comisariada por el filósofo A. Danielli y organizada por el Collegio di Milano presso l'Università degli Studi di Milano, en octubre de 2008 con ocasión de la presentación del libro: "La forma de la mente. Caminos multidisciplinares entre conexiónismo y modularismo”.

En este video Andrea Danielli afronta una cuestión de total actualidad dentro de la Filosofía: Qué le puede aportar la neurociencia a la filosofía?

Con aire despreocupado, detrás de unas simpáticas gafas y con una simbólica gesticulación introduce este interesante tema afirmando que todo esto depende de cómo entendamos la filosofía, ya que bajo cada una de las diferentes visiones filosóficas puede ser problemática. Desde su propia visión la filosofía se encuadra dentro de una disciplina que se construye siguiendo argumentaciones racionales y por lo tanto su fin es sobretodo elaborar de manera eficaz nuevos conceptos.

Del punto de vista de la ayuda que puede aportar la neurociencia cree que en la argumentación filosófica muchos de los resultados van a ser puestos en consideración. Pero a pesar de todo siempre habrá filósofos que discrepen o que encuentren fundamentos firmes para apoyarse, algunos de éstos  podrían ser los filósofos del lenguaje que se van a interesar sobre todo en el análisis de la palabra o incluso en aquellas lesiones cerebrales que van a afectar a ella. Cómo por ejemplo que tipo de lesiones y qué pérdidas afectaran al hombre.

Una de las ideas de por qué la filosofía necesita de la neurociencia, aparte de otras, es que la filosofía utiliza como herramienta principal a través de la propia idea el "experimento mental". Este experimento mental es en cualquier caso "intuición" y el problema de la intuición es que está influenciada por nuestra propia ignorancia del fenómeno y que ésta, en cuanto filósofos, debe ser también materia de estudio como intuiciones de personas que utilizan el cerebro desde el interior del ser humano.

Podemos citar a modo de ejemplo al filósofo David Chalmers, cuando en su libro "La mente consciente" nos plantea un particular experimento mental por el que sostiene que si sustituyésemos unas neuronas por un microchip en un cerebro no obtendríamos una sustancia pensante sino un principio de coherencia funcional, un  isomorfismo. Para sostener esta idea afirma que ve hasta cierto punto difícil que si sustituyésemos las neuronas todo cambie y la conciencia se pare completamente. Otro aspecto importante es el concepto de "qualia", que se puede definir como las sensaciones elementales de la percepción, con el ya consabido ejemplo de la subjetividad en la percepción, como la rojez del rojo. En base a ésta hipótesis de la sustitución de una neurona para que varíe el resto va a ser el responsable de un amplio campo de conocimiento. Ahora este cambio brusco en el cerebro que lo descontrolaría es imposible, extremadamente imposible, sino completamente absurdo, debido a las leyes de la naturaleza. Chalmers, está hablando desde el punto de vista de una intuición, la idea de que en las leyes de la naturaleza no hay discontinuidad es una idea que viene de muy atrás, ahora en física si que existe una transición de fase, se da de manera breve, pero ocurre en un sistema termodinámico de una fase a otra. La característica distintiva es el brusco cambio de una o todas las propiedades físicas, en particular la capacidad térmica a la mínima variación de las variables de temperatura. Es totalmente lo contrario a aquello que llamábamos absurdo y arbitrario.

Por este motivo el filósofo, afirma Danielli, necesita de las neurociencias o de la ciencia en general en cuanto a que no puede valerse en muchos casos sólo de su propia intuición y más concretamente en casos muy complejos.



El Riesgo de la Neurociencia I RISCHI DELLE NEUROSCIENZE  

El riesgo de la neurociencia.

En esta otra interesante sinopsis Andrea Danielli  nos plantea qué cosas pueden ser peligrosas para la filosofía desde la neurociencia, aquí hay que prestar atención en esta interrelación entre las ciencias y la filosofía.

Hay muchos artículos científicos y neurocientíficos que incluyen alabanzas hacia ciertos estudios por haber localizado ciertas funciones de nuestro cerebro.

La idea de haber localizado una cierta área cerebral con métodos bastante indirectos y derivar de aquí toda la explicación de una función nos debería sembrar ciertas dudas, o nos debería producir una sensación de simpleza en nuestra visión general por no entrar en detalle.

Pero aunque debemos prestar atención a los avances voy a citar algunos ejemplos y por empezar por alguno uno de neuroestética representado en una frase de Semir Zeki de su libro "Art and the Brain" ... "..la búsqueda del arte como el juego constante y permanente de la estética en el aspecto de los objetos y las superficies en diversas situaciones que permiten al hombre crear una conciencia no tanto por la cosa particular representada sobre el lienzo, sino por una generalización sobre la consciencia, sobre el interés y la categoría que el objeto abarca..."

Semir Zeki
 

 



Este naturalmente es el pensamiento de un neurocientífico que estudia la corteza cerebral visible con herramientas actuales centrándose concretamente en la corteza visual, viendo cómo reacciona cuando al individuo se enfrenta a una obra de arte o a un cuadro. El problema es que la experiencia psíquica es en realidad una experiencia compleja, muy difícil de valorar ya que el valor de una obra de arte no está solamente grabado en las imágenes que el cerebro de una persona registra con estas nuevas técnicas de neuroimagen. Analizando el tema con más perspectiva, podemos cuestionarnos más cosas: cómo vamos a valorar todas las invocaciones que en su momento aportaron las obras de arte? Cómo vamos a ver su importancia dentro de un estilo, o su relación con las tradiciones? o los experimentos a los que fueron expuestos? Cómo en definitiva vamos a introducir en este análisis estamental la influencia sobre la sociedad o el mundo? Creo que una cosa así no se puede generalizar a partir de acontecimientos simplemente visuales en espectadores de actuales.


Deberíamos saber separar de la neurociencia lo que es interesante e importante, alegando por ejemplo cómo podríamos determinar, o en este caso ver, el libre albedrío? Dónde está la culpa? Dónde está la responsabilidad? Son demandas que deberían estar a las puertas de la neurociencia.

Es muy importante ocuparse de este género de problemas de primer grado para poder decir y mostrar toda la complejidad de estos problemas ya que no basta hablar de libre albedrío desde por ejemplo la potencia de la voz o cualquier otro modo de explicación, a veces conviene y es necesario profundizar de la manera mejor posible en estas cuestiones...

 



 

viernes, 23 de marzo de 2012

Las Bases físicas de la conciencia. Rodolfo Llinás.








  Conferencia del doctor Llinás, dónde expone entre otras cosas cuáles son las bases físicas de la consciencia: los canales de calcio son la clave.


   Rodolfo Llinás Riascos, MD, Ph. D. es un médico neurofisiólogo nacido en Bogotá (Colombia) en 1934. Se graduó como médico cirujano de la Pontificia Universidad Javeriana y obtuvo su doctorado en neurofisiologia en la Universidad Nacional de Australia. Actualmente es profesor de neurociencia en la escuela de medicina de la Universidad de Nueva York, en la que es además director del departamento de Physiology & Neuroscience, y desempeña la cátedra "Thomas y Suzanne Murphy" en el centro médico de la Universidad de Nueva York. Dirigió el programa del grupo de trabajo científico "Neurolab" de la NASA. Entre las distintas aportaciones por las que es conocido se encuentran sus trabajos sobre fisiología comparada del cerebelo, las propiedades electrofisiológicas intrínsecas de las neuronas con la enunciación de la hoy conocida como "Ley de Llinás", y sobre la relación entre la actividad cerebral y la conciencia.












Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Llin%C3%A1s
http://www.youtube.com/watch?v=JUpOEvK_IMo
http://envivo.eafit.edu.co/catedra/index.shtml
http://www.eafit.edu.co/Paginas/index.aspx

Brain Story: All in the Mind (Subtitulado)





Brain Story



   Brain Story. Narrado por Susan Greenfield. 2000. Inglés. Miniserie (6 episodios de 50 minutos). Libro de la autora: Brain Story: Why Do We Think and Feel as We Do? (Por qué pensamos y sentimos como lo hacemos?)

   El estudio del cerebro es siempre apasionante, y este documental permite ver cómo se investiga y qué sabemos acerca de cómo funciona, así como algunas hipótesis apasionantes sobre cómo podría funcionar lo que todavía se desconoce.

   En cierto modo sigue siendo increíble lo mucho que se sabe y a la vez lo poco que se sabe, sobre todo teniendo en cuenta que el cerebro es donde está nuestra conciencia y el «lo que somos» en cierto sentido. Sabemos muchas cosas sobre cómo «funciona» el cosmos y todo lo que nos rodea, pero los misterios más profundos de la mente humana nos siguen resultando esquivos.

  Las cada vez mejores tecnologías para escanear el cerebro mientras está activo han ayudado a avanzar en este terreno. Una fuente inagotable de información son los pacientes que han sufrido accidentes y tienen dañadas áreas cerebrales. Estas personas muestran condiciones que ayudan a entender qué hace cada zona del cerebro: su relación con la percepción, el lenguaje, el razonamiento, los sentimientos y demás. En el documental se muestran muchas de estas técnicas, experimentos y casos de personas concretas.

   En los seis episodios se ven personas que viven con sus cerebros dañados y algunos de sus curiosísimos síntomas, que alguna vez hemos explicado por aquí. Resultan tan chocantes como apasionantes de cara a la investigación:

   Una mujer no puede reconocer canciones concretas, pero sí distinguir entre música «triste» o «alegre». Un hombre no distingue los rostros de las personas (prosopagnosia): todas las caras son borrosas y parecidas para él, incluso no se reconoce a sí mismo en una foto (esto es especialmente curioso porque los seres humanos parecemos programados para identificar rostros). Una mujer no ve movimiento alguno: su vida transcurre fotograma a fotograma. Un hombre no recuerda los nombres de los objetos más sencillos: cualquier animal es ratón, perro o gato (incluso un caballo o un pato). Una mujer sólo ve el lado derecho de los objetos: si ella misma hace un dibujo, sólo traza la mitad derecha. Otra mujer que perdió su brazo lo nota como un «miembro fantasma». Un hombre no puede almacenar recuerdos nuevos, como el protagonista de Memento. Un niño sobrevive a una operación en la que le extirpan un hemisferio cerebral completo. Otro hombre recupera su vida normal y deja de tener ataques epilépticos cuando le separan físicamente los dos hemisferios, cortando las conexiones entre ellos.

   El documental también está aderezado con pequeñas historia: monos que aprendieron a dominar un complejo lenguaje de signos, enfermedades mentales que parecen estimular la creatividad artística (como en el caso de Van Gogh) y muchas curiosas ilusiones visuales y experimentos de percepción. También hay experimentos sobre a qué edad aprendemos a sentir «asco» por las cosas o por qué no tenemos recuerdos hasta los tres o cuatro años. Otros experimentos intentan detectar la química que afecta a las emociones (sustencias como la oxitocina, la dopamina o la anestesia y sus asombrosos efectos).

  Algunas de las explicaciones y experimentos del documental (sobre todo los relacionados con la percepción) son especialmente brillantes – tal vez las revise para contar algo más por aquí. Eso incluye algunas teorías e hipótesis especialmente extrañas:

   Hay una que dice que tal vez «el tiempo y el mundo van al revés» y en realidad nuestro cerebro recrea una película a la inversa. Otra explica que vivimos «0,5 segundos en el pasado», que es lo que tarda cualquier señal en ser procesada por el cerebro. Otra es aun más intrigante: ciertos experimentos muestran que el «pensamiento sobre querer hacer algo» es posterior a que el cuerpo empiece a hacerlo (por ejemplo, pulsar un botón libremente elegido por nosotros – así que, en realidad, no lo hemos «elegido»). Esta teoría propone que tal vez el cerebro cree estar enviando órdenes al cuerpo, lo cual nos resulta convincente, aun cuando puede que sea al revés y sea el cuerpo quien ordena hacer cosas y el cerebro un mero archivo de memoria y «justificación» de esas acciones.

  El último capítulo de Brain Story profundiza precisamente sobre la consciencia y su significado, el por qué esa masa de unos pocos kilogramos, blandita y frágil, que tenemos en la cabeza, nos produce esa poderosa sensación de «ser yo» y de «libre albedrío» a pesar de funcionar a base de química y señales eléctricas.

   Aunque Brain Story se emitió en la BBC en el año 2000 se puede encontrar sin problema en los sitios de torrents habituales. Lo encontré mencionado por casualidad en algún sitio que (apropiadamente para el tema) mi cerebro no recuerda. Está en inglés y se entiende bastante bien; desconozco si se ha emitido en castellano o si hay subtítulos.





Fuente: Publicado por Alvy # 4/Oct/2007 
http://www.youtube.com/watch?v=Wt2Aun8uk_0
http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/brain-story.html


martes, 13 de marzo de 2012

Arte y Neuronas Espejo. Mirror Neurons and Art. Un Dialogo con Giacomo Rizzolatti.





Io solo un neuroscienziato...
...con esta humilde frase se presenta Giacomo Rizzolatti en I saperi dell'eccellenza, una idea nueva en el mundo de la comunicación y la formación, un lugar donde se dan cita diferentes tipos de conocimiento poniéndose al alcance de cualquier persona.

Este magnífico neurocientífico de claro pelo, suaves modales y transparentes gafas que ocultan y dejan ver el saber hacer de sus neuronas, mas bien de las que él ha descubierto, de las que nos dicen, desde ese momento, que no todo es simple razonamiento, sino razonamiento compartido, razonamiento de saber ver y reflejar lo que el entorno y los otros nos transmiten.

Cuántas cuestiones nos pueden remitir desde este descubrimiento, cómo es posible que tengamos respuestas de esta magnitud ante eventos que no tocamos, que no vivimos, sino que vemos en otros, y qué peculiaridades se  abren en torno a estas llamadas Neuronas Espejo?

Funcionan ininterrumpidamente y puede encontrarse en todos nuestros actos, algunos la han calificado, acertadamente, la red de redes del cerebro humano. Ahora que constatamos su existencia podemos argumentar con mas peso la incidencia en el mundo del arte, desde los reductos historiográficos que nos informan de la formación en otras épocas por medio de la copia del maestro hasta su superación, hasta la influencia de otras culturas en la formación del más reciente arte Impresionista, Postimpresionista, y actual.

Comprenderemos mejor a partir de ahora, cómo es posible la articulación de mundos simbólicos únicos? cómo nos construyen esos mundos interiores? todos poseemos esa función que en otros tiempos solo se las atribuía a los artistas!!

Pero lo importante para este artículo, en este momento, es qué nos dice el maestro Rizzolatti acerca de las Neuronas Espejo? Más adelante habrá tiempo de profundizar más en el dialogo de la construcción del arte.

Hagamos primero un poco de historia. Todo se remonta a 1996 donde el equipo de Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma (Italia), estaba estudiando el cerebro de monos, cuando debido a un accidente fortuito, descubrió un curioso grupo de neuronas. Las células estudiadas no sólo se encendían cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos sino que, simplemente con contemplar a otros hacerlo, también se activaban. Se les llamó neuronas espejo o especulares. En un principio se pensó que simplemente se trataba de un sistema de imitación. Sin embargo, los múltiples trabajos que se han hecho desde su descubrimiento, el último de los cuales se publicó en Science, indican que las implicaciones trascienden, y mucho, el campo de la neurofisiología pura. El sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Su potencial trascendencia para la ciencia es tanta que el especialista Vilayanur Ramachandran (neuronas Gandhi o neuronas empatía) ha llegado a afirmar: "El descubrimiento de las neuronas espejo hará por la psicología lo que el ADN por la biología".

Siguiendo la estela comparativa del ADN, Rizzolatti, nos expone que el mecanismo de espejo explica muchas cosas que antes no se comprendían. Por ejemplo, la imitación. ¿Cómo podemos imitar? Cuando se observa una acción hecha por otra persona se codifica en términos visuales, y hay que hacerlo en términos motores. Antes no estaba claro cómo se transfería la información visual en movimiento. Otra cuestión muy importante es la comprensión. No sólo se entiende a otra persona de forma superficial, sino que se puede comprender hasta lo que piensa. El sistema de espejo hace precisamente eso, te pone en el lugar del otro. La base de nuestro comportamiento social es que exista la capacidad de tener empatía e imaginar lo que el otro está pensando.(País, 2005)

El mensaje más importante de las neuronas espejo es que demuestran que verdaderamente somos seres sociales.  Se tiene que hacer una apología a la imitación? Para comprenderlo no hay más que fijarse en los grandes pintores. Hoy día este tipo de planteamientos siguen vigentes o debemos reestructurar lo que ahora sabemos para comprender mejor lo que podemos crear?
Estas neuronas se activan incluso cuando no ves la acción, cuando hay una representación mental. Su puesta en marcha corresponde con las ideas. La parte más importante de las neuronas espejo es que es un sistema que resuena. El ser humano está concebido para estar en contacto, para reaccionar ante los otros(País, 2005).

Esta información que previamente el cerebro debe poseer se refleja ya al nacer en el útero de la madre, ahí se aprende el vocabulario motor básico, o sea ya tenemos ese conocimiento, que es puramente motor. A los pocos minutos de nacer, los bebés ya pueden sacar la lengua a un adulto que les lance ese gesto. Los niños desarrollan sus sistemas espejo al tiempo que su sistema motor.(«“Somos grandes copiadores, sin imitación no habría cultura”», s. f.)

Más tarde, al ver a otras personas, el individuo se sitúa en su propio interior y comprende a los demás. La visión es la que proporciona el vínculo.
Sobre el tema que aquí nos interesa, la creatividad del mundo artístico, nos dice: Copiar es la base de nuestro aprendizaje, gracias al sistema espejo. Sin imitación no habría cultura. Es más, somos grandes imitadores, no como los monos. Hacemos como los viejos pintores: iban al taller, la bottega del artista, aprendían y luego desarrollaban su estilo. ¡Veamos los primeros cuadros de Picasso! Una vez interiorizado, mejoramos, inventamos. Ahí llega la originalidad(«“Somos grandes copiadores, sin imitación no habría cultura”», s. f.).

De todo esto podemos concluir que siendo importante en la fundación del mundo simbólico sobre el que articulamos tanto nuestro entorno social, como nuestro rico mundo imaginario, sigue existiendo una pregunta sin responder, a mi entender tan importante como el mismo descubrimiento. Por qué existe esta función? Quizás se trate de una pregunta meta-neurofilosófica y tenga por lo tanto difícil solución pero me parece interesante plantear que no sólo interesa el cómo? sino también el por qué?


Fuentes:
País, E. E. (2005, octubre 19). Las neuronas espejo te ponen en el lugar del otro. EL PAÍS. Recuperado a partir de http://elpais.com/diario/2005/10/19/futuro/1129672806_850215.html
«Somos grandes copiadores, sin imitación no habría cultura». (s. f.).Público.es. Recuperado a partir de http://www.publico.es/ciencias/142076/somos-grandes-copiadores-sin-imitacion-no-habria-cultura

martes, 6 de marzo de 2012

Le Beauté dans le Cerveau: pour une neuroscience de l’art

ISTITUTO REALE DI SCIENZE, LETTERE ED ARTI 
Jean-Pierre Changeux (neurobiólogo)





 
 


Hola  a tod@s, hoy voy a colgar un interesante vídeo sobre una conferencia dictada por el neurobiólogo Jean-Pierre Changeux miembro del Instituto Pasteur (París). Este evento se circunscribe dentro de la celebración del Bicentenario del Instituto Real de las Ciencias, las Letras y las Artes de Venecia (Dic. 2010).

La siguiente reseña contiene lo más destacado de la conferencia desde una perspectiva personal, la neurofilosofía, hay que tener en cuenta que no se trata de una traducción sino de una relectura.

 La conferencia, es una síntesis entre ciencia y arte desde el punto de vista científico.

En primer lugar, nos dice Changeux: intentemos definir el concepto de belleza? Concepto que ha sido criticado y definido como una ilusión del pasado sin mayor intención que lo retrospectivo.

Esto desata otra cuestión no menos importante en este estudio, y no es otra que, qué hace que una obra de arte sea precisamente eso? Se puede echar mano de la hemeroteca de citas y rebuscar ciertas respuestas como las de P. Rosenberg y C. Lévi Straus, pero para nuestro interlocutor se trata mas de una “producción del cerebro humano”, o como diría Meyerson “un artificio”, una especialización en la comunicación intersubjetiva que llama a las formas simbólicas presentes en nuestro ideario.

Esta clase de artificio se distingue del lenguaje como comunicación de estados emocionales, conocimientos, experiencias, a las que se contraponen las reglas del arte.

Cada obra de arte es según Meyerson “como un mundo en sí mismo”, o como expone N. Benjamin una “unicite d’existance”. Pero las obras de arte son objetos específicos que se acoplan al mundo y su función esencial es desarmar y poner al día, y desplazar, ese “poso de la humanidad” que ni la religión ni la ciencia pueden desvelar (C. Millet). Esta eficacia estética es la que consigue burlar tanto a las emociones como a la razón que a su vez activa procesos conscientes y no conscientes. Esta herramienta artística no es fija sino que evoluciona constantemente renovándose sin cesar, pero; sin progreso aparente? Propongo por cuestión.

Centrándonos en el título de esta conferencia será necesario volver al inicio para definir, qué es el cerebro del hombre?

Células y neuronas conforman la estructura básica con millones de conexiones sinápticas posibles, las cuales nos proporcionan una infinidad de posibles combinaciones donde no hay límites posibles a la hora de crear cualquier obra de arte, desde un Tiziano hasta el infinito creativo... Todo esto a través de una activación electro-química que se da al trasladar el impulso activo de una neurona por la sinapsis a la siguiente.

Cualquier actividad de estas puede quedar menguada o anulada si se ingiere algún tipo de tranquilizante, anestesia, droga etc. Es por lo tanto importante tener en cuenta estos posibles cambios que se pueden definir como estados alterados de consciencia ya que en realidad, todo pasa por la química!

Por lo tanto los artistas pueden acceder a este tipo de variaciones estimulados por su propia obra acaecida por una actividad eléctrica espontánea.

Desde un contexto materialista se nos indica que toda acción en el fondo se construye a partir de esta combinación físico-química. Para poder construir estas magníficas obras, existe un producto de organización y de especialización que se ha venido seleccionando darwinianamente desde la prehistoria. Desde el Homo Hábilis hasta nuestro Homo Sapiens. Representada por la evolución genética principalmente.

Existe otra característica que se circunscribe a nuestra evolución que se da desde el nacimiento hasta la vida adulta donde nuestro cerebro va generando nuevas conexiones en una variable epigenética.

Otro aspecto relevante es la dinámica de nuestro pensamiento que bascula entre una actividad espontánea y una eficacia sináptica. Para finalizar esta introducción habrá que tener presente que nuestro cerebro adulto responde a una selección adaptativa darwiniana que simbólicamente expresada avanza de la comprensión del Libro a la Obra y de esta a la Computadora, con una memoria ancestral síntesis de toda la evolución.

2 Los Genes.

La evolución nos muestra desde la prehistoria restos de utensilios y obras de arte diversas, legados por aquellos pobladores, que dan testimonio de unos cerebros importantes. Describen singulares estructuras como la simetría y unido a esto el primer síntoma del gusto en el arte. Pero éste no es todavía el hombre que conocemos actualmente sino un ancestro genéticamente diferente.

Descubre a su vez el simbolismo que utiliza de manera ritual al depositar elementos que acompañan las tumbas. Posteriormente con la llegada del Homo Sapiens se descubre la composición artística. El cerebro ahora es más grande  de unos 1400 cc. dando origen a la historia del arte. Ahora las producciones tanto técnicas como simbólicas son de una perfecta manufactura.

Este cerebro es muy diferente del Homo Hábilis, hay expansión del córtex cerebral total descubriendo una asimetría entre los hemisferios derecho e izquierdo. Podemos comprobar la evolución dada por un estudio de su genética para realizar  estas obras de arte.

3 Epigenética sináptica y Medio ambiente: La formación cultural.

Es la evolución genética lo que ha permitido la obra de arte. Centrándonos en el cerebro actual debemos tener presente que desde nuestro nacimiento hasta la edad adulta éste se multiplica por cinco, no se construye como una computadora, sino progresivamente aumentando las neuronas y las conexiones sinápticas.
  



En todo este espacio de evolución y crecimiento cerebral se van a dar cita varias opciones desde la simple creencia, pasando por la máxima diversidad de conexiones hasta terminar en una selección por la actividad dentro de un complejo marco darwiniano.

Este desarrollo del cerebro humano se da de manera constantemente ascendente hasta la adolescencia, esto significa que necesita un largo lapso de tiempo para completarse. Es significativo que la selección darwiniana haya seleccionado de entre especies parecidas un organismo que pasa la mitad de su tiempo para construir su cerebro. Ahora una vez construido es extraordinariamente eficaz.

Es de destacar éste importante período de aprendizaje asociado a la producción y a la internalización de la cultura. Es un momento en el que se aprenden  las reglas del lenguaje, de la escritura, las reglas morales y el sistema simbólico. He aquí la importancia de este período que va a completar la construcción de nuestro cerebro.

Existe una diferencia sustancial en el mapa cerebral entre aquél que no ha aprendido a leer con el que sí lo ha utilizado, dándose una apropiación epigenética de circuitos neuronales de stokage en la memoria a largo plazo, en conclusión pienso que ocurre lo mismo para la adquisición del arte y por lo tanto para la creación artística.

Es desde este período de maduración postnatal donde se encuentra uno de los momentos críticos no solamente para la internalización de los trazos culturales entendidos como sistemas simbólicos que nos permiten descifrar los rasgos del entorno.


4 Ver: La imagen en el cerebro. Líneas, formas, espacio, volumen, color, movimiento.

Qué es ver una obra de arte?

Es una distribución de líneas y colores unida a una reflexión diferencial que pasa evidentemente a través de la retina y que provoca una transmisión molecular. Simplemente no se puede ver sin estos elementos.

Desde aquí se pasa a todo un viaje neuronal repetidamente estudiado que responde a dos cuestiones: un dónde? Y  un por qué? La primera se responde aludiendo a la parte dorsal (el Tálamo) apercibiéndose el movimiento, la profundidad, la organización espacial y la separación entre fondo y figura. La segunda cuestión afecta a la zona ventral (el hipotálamo) que se encarga del reconocimiento de los objetos, de las caras, de la percepción de los colores, etc. Y finalmente una síntesis frontal que va ha hacer “un nivel de qué”, es decir un análisis de la imagen retiniana por múltiples vías visuales. 


Se puede observar por medio de las técnicas modernas cómo se activa nuestro mapa neuronal al visualizar diferentes objetos como por ejemplo: caras, manos, botellas, etc., de esta manera nos podemos hacer una idea de lo que esta pasando cuando miramos un cuadro con estos mismos elementos.


Escaner Cerebral

Podemos hacernos una idea a partir de ejemplos sueltos de la respuesta neuronal a la que esta sujeto nuestra propia maquinaria. Pro otra parte van a intervenir otras neuronas que aportan las sensaciones del color en la observación de las obras de arte que van a compartir con la observación de las formas una respuesta electro-física peculiar a cada color sea rojo, azul, etc.

Existe otro territorio en nuestro cerebro como es la amígdala que se va a encargar a partir del sistema límbico, córtex cingulado, de las emociones.  

5 Eficacia estética y acceso a la consciencia: Un sistema mental de múltiples procesos paralelos.

A partir de un ejemplo muy claro como puede ser el cuadro de Dalí “La imagen desaparece”  podemos centrarnos en el espacio consciente.


 
Dalí i Domènech, Salvador "La imagen desaparece". Óleo (1938)

La duda que aporta esta obra es sobre su propia esencia representativa: qué vemos? Vemos una mano? Vemos la imagen de un hombre, o de una dama? En este ejercicio mental se pone a prueba cuáles de nuestras neuronas se activan y por lo tanto tienen directa preponderancia en nuestro propio mapa de funcionamiento.

Esto nos demuestra que se trata de una imagen ambigua que puede ser desde un hombre con bigote a una dama con el brazo flexionado. Se da en este caso una transición discreta discontinua que accede a la consciencia para ser un hombre o una mujer.

La idea que rodea estas cuestiones es que existe una estructura neuronal dentro de cada mágico cerebro que nos permite acceder a la consciencia, idea ésta en plena expansión. Quiero exponer una hipótesis de la consciencia en general que esta fundamentada sobre la idea que existe un efecto global cuando nuestro cuerpo y nuestra mente se hallan completamente descansados donde uno puede perfectamente entender, razonar, ver, ya que en este aspecto tan importante de generalización existen neuronas especializadas en ejecutar esta acción globalizadora desde el interior de nuestro cerebro interconectando diferentes partes del contexto neuronal siendo más abundantes en el córtex frontal e importantes por su  acceso a la acción a larga distancia.
 
Otro aspecto que no debemos dejar de mencionar es que el córtex frontal esta directamente relacionado con el sistema límbico. No es solamente un espacio cognitivo al que debemos prestar atención sino también a otro tan importante como es el emocional. Cognición y emoción se demuestran íntimamente relacionadas. De todas formas no es más que una hipótesis que emoción y cognición construyen el espacio consciente.

6 Las reglas del arte.

Qué es lo hace cuándo el artista crea?

Hay una gran variedad de artistas como J. Pollok que utiliza el arte con un estilo de reglas que limitan las reglas cerebrales. En general encontramos que la creación artística encierra ciertas características ya que el propio artista y su obra se encuentran por lo general confrontados a la multiplicidad de representaciones cerebrales.

Pero qué solución queda?

Elegir las reglas que limiten el número de posibilidades y definan un estilo, como diría Braque “amo la regla que corrige la emoción” o por el contrario como dice el compositor Pierre Boulez “amo la emoción que limita la regla”. Qué elegir? Cada uno debe elegir la relación entre regla y emoción que regule a uno mismo.

Hay que destacar que el arte actual se regula principalmente por la sorpresa y existe una base neuronal para esta misma y otra característica de la obra de arte es la búsqueda universal de la armonía que no es otra cosa que la coherencia de cada parte con el todo.

Existen estas neuronas de la armonía  que van a buscar en cada uno de nosotros y en la obra de los artistas esta relación de equilibrio que se da de forma más sencilla en el mundo musical que en el pictórico, que no es otra cosa que el reconocimiento del otro como uno mismo. Reconocemos la representación del amor en una obra de Tiziano como en nosotros mismos.

Para terminar, una hipótesis sobre las bases neuronales del placer estético, éste moviliza de manera concertada el ensamblaje de las neuronas que unifican las funciones cognitivas del córtex frontal a los sistemas de las emociones del sistema límbico creando un espacio de búsqueda que caracteriza la obra e arte....


 
Jean-Pierre Changeux (neurobiólogo)