Mostrando entradas con la etiqueta antropología del arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antropología del arte. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de octubre de 2026

El cesto y el arco: la estética Mbyá-Guaraní como equilibrio entre la memoria y el deseo

 

Bernabé Mallo

Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Investigador en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte. / PhD in Philosophy – University of the Basque Country (UPV/EHU)
Researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origins of art.

 

Una reseña del libro de Carlos Mordo (2000): El cesto y el arco. Metáforas de la estética Mbyá-Guaraní


Introducción: una metáfora que lo dice todo

Hay libros que se leen con la cabeza y otros que se leen con el cuerpo. El cesto y el arco, del antropólogo argentino Carlos Mordo, pertenece a esta segunda categoría. Publicado en 2000 por el Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (CEADUC) de Asunción, dentro de la Biblioteca Paraguaya de Antropología, y prologado por el crítico y curador Ticio Escobar, este estudio sobre la estética del pueblo Mbyá-Guaraní no se limita a describir objetos: propone una forma de mirar que transforma nuestra comprensión de lo que significa crear.

Mordo falleció antes de ver publicado este libro, que quedó como su testamento intelectual. En sus páginas, el autor despliega un trabajo etnohistórico riguroso, basado en entrevistas con caciques, líderes religiosos y artesanos, y en un seguimiento minucioso de los objetos, los ritos y las costumbres del pueblo Mbyá. Pero lo que hace de este libro una contribución singular no es solo su erudición, sino la metáfora central que lo organiza: la oposición entre el cesto y el arco, entre el equilibrio y la tensión, entre la armonía de la forma propia y el impulso hacia el mundo exterior.

Esta metáfora no es un adorno literario. Es una herramienta analítica que permite a Mordo articular una matriz de complejos entrecruzamientos entre los momentos que, por un lado, custodian la memoria y, por otro, proyectan las aspiraciones de la comunidad. Como señala el propio autor, de las posibilidades que tenga el pueblo Mbyá de enfrentar los desafíos impuestos —sin soltar el hilo de la memoria ni abandonar el rumbo de los deseos propios— dependerá que se mantenga abierta la promesa de un espacio dispuesto para la plenitud de la condición humana.


El cesto y el arco: dos gestos, dos mundos

Para comprender la potencia de esta metáfora, hay que detenerse en los dos objetos que la encarnan.

El cesto es el objeto del equilibrio. Su forma cerrada, su tejido intrincado, su simetría. El cesto contiene, guarda, protege. Es el gesto de la memoria: lo que se conserva, lo que se transmite, lo que se custodia. En la cultura Mbyá, el cesto es un objeto doméstico, pero también un símbolo cosmológico: su tejido reproduce las tramas del universo, sus diseños remiten al mundo animal y vegetal, su estructura encarna el orden que da sentido al caos.

El arco es el objeto de la tensión. Su forma abierta, su curva tensada, su disposición hacia el exterior. El arco proyecta, lanza, alcanza. Es el gesto del deseo: lo que se busca, lo que se persigue, lo que se conquista. En la cultura Mbyá, el arco es un instrumento de caza, pero también un símbolo de la agencia que transforma el mundo. El arco es el gesto que sale de sí mismo, que se aventura en lo desconocido, que busca lo que aún no tiene.

La oposición entre el cesto y el arco no es una oposición entre lo bueno y lo malo, entre lo propio y lo ajeno. Es una tensión productiva: el equilibrio del cesto y la tensión del arco se necesitan mutuamente. Sin la memoria del cesto, el arco sería un gesto sin raíz, una violencia sin sentido. Sin la tensión del arco, el cesto sería una forma cerrada sobre sí misma, una memoria sin porvenir. La estética Mbyá, en la lectura de Mordo, es precisamente la articulación de estos dos gestos: la forma que se cierra para conservar y la forma que se abre para proyectar.


La iconografía del cesto: un bestiario tejido

Uno de los aspectos más fascinantes del libro de Mordo es su análisis de la iconografía de la cestería Mbyá. Los diseños que decoran los cestos no son arbitrarios. Son metáforas visuales del entorno, del mundo vegetal y animal que rodea a la comunidad.

Los cesteros Mbyá, señala Mordo, eran observadores minuciosos de la naturaleza. Los patrones que tejían remitían a las pieles de las serpientes que habitaban la zona, a los dibujos de las mariposas que aparecían al comienzo de la primavera, a las escamas de los peces, al caparazón del armadillo. Cada diseño tenía un nombre: las franjas ornamentales de la mariposa se llamaban popo para; las de la yarará, rychy para; las de la serpiente coral, mbo'idayry para.

Estos diseños, compuestos por figuras geométricas —zigzags, rombos, triángulos, figuras de damero— se hacían visibles gracias al juego bicromo que se generaba al utilizar tramas y urdimbres de diferentes colores. El cestero jugaba con la cantidad de hilos tomados y dejados en el tejido, generando figuras entre los hilos visibles y escondidos de la trama y la urdimbre.

Lo que emerge de este análisis es una concepción del arte radicalmente distinta de la occidental. El cesto Mbyá no es una obra de arte en el sentido moderno del término. No hay un "artista" individual que firme su creación, no hay una "obra" que se contemple en un museo, no hay una "estética" que se separe de la vida cotidiana. El cesto es un objeto de uso, un utensilio doméstico, un recipiente para transportar y almacenar. Pero es también —y al mismo tiempo— un símbolo cosmológico, una metáfora del mundo, un dispositivo de memoria.

Como señala Mordo, en el intrincado diseño de los canastos abundan las referencias metafóricas al reino animal, que asoman en las superficies densamente cuadriculadas o manchadas, en las franjas superpuestas, en las figuras sugeridas, tramando patrones entrecruzados que permiten imaginar los trazos sintetizados de un mundo en movimiento. El cesto no representa el mundo; es el mundo, en su forma tejida.


La tensión entre el uso doméstico y el mercado

Uno de los aspectos más agudos del análisis de Mordo es su tratamiento de la relación entre el arte indígena artesanal dedicado a la venta y el de uso doméstico. Esta tensión es, en el fondo, la misma que la del cesto y el arco: la tensión entre la memoria (el objeto que se conserva para uso propio) y el deseo (el objeto que se produce para el mercado, para el otro, para lo exterior).

La producción artesanal Mbyá, señala Mordo, se desarrolló a lo largo de las últimas décadas para añadirse a los medios de subsistencia. Los cestos que antes se tejían para el uso doméstico comenzaron a tejerse también para la venta. Esta transformación tiene consecuencias profundas: los diseños que antes tenían un significado cosmológico se van vaciando parcialmente de contenido; los motivos que antes remitían a un mundo simbólico compartido se copian de otras tradiciones; el cestero que antes tejía para su comunidad teje ahora para un comprador anónimo que no comparte su universo de significados.

Mordo no condena esta transformación ni la celebra ingenuamente. La describe como una tensión que el pueblo Mbyá debe navegar: la tensión entre la fidelidad a la memoria propia y la apertura a las demandas del mundo exterior. La pregunta que late en todo el libro es: ¿cómo mantener vivo el hilo de la memoria sin renunciar al diálogo con el otro? ¿Cómo conservar la forma propia sin cerrarse a las posibilidades del mundo?


Conexión con la investigación sobre el origen del arte (S/Y/C)

El análisis de Mordo ofrece un caso concreto donde se puede observar el funcionamiento de la Ley de coherencia biológica S/Y/C que constituye el núcleo de nuestra investigación (Mallo, 2023, 2025, 2026a, 2026b). La estética Mbyá, tal como la describe Mordo, es un despliegue ejemplar de las tres dimensiones de nuestra tesis.

La dimensión S (Supervivencia) se manifiesta en la función adaptativa de la cestería. Los cestos Mbyá no son objetos decorativos; son herramientas de supervivencia. Se usan para transportar alimentos, para almacenar semillas, para recoger frutos. Su producción, además, se ha convertido en una estrategia económica que complementa los medios de subsistencia tradicionales. La estética Mbyá no es un lujo; está enraizada en la necesidad.

La dimensión Y (Symbolon) es el corazón del análisis de Mordo. Los diseños de los cestos son symbolon en el sentido más pleno del término: actos de reconocimiento mediante códigos compartidos. Los patrones que remiten a la piel de la serpiente, a las alas de la mariposa, al caparazón del armadillo no son meras representaciones; son formas de reconocer el mundo, de nombrarlo, de inscribirlo en el tejido. El cestero que teje un jegua mboi ("adorno de la víbora") no está copiando una serpiente; está actualizando una relación ancestral con el mundo animal, un vínculo que se remonta a los orígenes míticos.

La dimensión C (Completitud) se manifiesta en la búsqueda de equilibrio que caracteriza a la estética Mbyá. El cesto, con su forma cerrada y simétrica, es una imagen de la completitud: la forma que se cierra sobre sí misma, que alcanza su plenitud en la clausura. Pero esa completitud no es estática; es el resultado de una tensión dinámica entre el equilibrio del cesto y la tensión del arco. La belleza del cesto no reside en su forma acabada, sino en el proceso que la produce: el tejido como gesto repetido, como memoria encarnada, como aspiración a la totalidad.

La Filosofía Quirúrgica nos invita a aplicar un corte analítico preciso al libro de Mordo. No se trata de idealizar la estética Mbyá como una forma "pura" de arte, ni de reducirla a una mera producción artesanal para el mercado. Se trata de reconocer que la tensión entre el cesto y el arco —entre la memoria y el deseo, entre lo propio y lo ajeno, entre la tradición y el mercado— es constitutiva de toda creación humana. No hay arte sin tensión; no hay belleza sin equilibrio; no hay memoria sin proyecto. La Filosofía Quirúrgica nos permite distinguir estos niveles y comprender cómo se articulan en la práctica concreta de los cesteros Mbyá.


Tensiones abiertas: lo que el libro deja sin resolver

El libro de Mordo no es un tratado cerrado, sino una invitación a seguir pensando. Su análisis de la estética Mbyá abre varias preguntas que quedan sin respuesta definitiva, y que constituyen, precisamente, su mayor riqueza.

La primera es la relación entre el significado y la forma. Mordo describe con detalle los patrones de la cestería y sus nombres, pero no siempre logra reconstruir el contenido mitológico que esos nombres evocan. ¿Qué significaba exactamente para un cestero Mbyá tejer un popo para? ¿Qué relación tenía ese diseño con la mariposa, con su ciclo de vida, con su aparición estacional? El libro ofrece pistas, pero no una respuesta completa. Esa laguna no es un defecto de Mordo, sino un reflejo de la dificultad de acceder a un universo simbólico que se ha transmitido, en gran medida, por vía oral y que se ha transformado con el contacto con el mundo no indígena.

La segunda es la relación entre tradición e innovación. Los cesteros Mbyá no repiten mecánicamente los diseños heredados; los transforman, los combinan, los adaptan a nuevos contextos. ¿Cómo distinguir, en esa transformación, lo que es fidelidad a la memoria de lo que es respuesta a la demanda del mercado? ¿Dónde termina la tradición y dónde empieza la invención? Mordo no ofrece una respuesta unívoca, y quizás no la haya. La tensión entre el cesto y el arco es, en el fondo, irreducible.

La tercera es la relación entre el arte y la vida. La estética Mbyá, tal como la describe Mordo, no separa el arte de la existencia cotidiana. El cesto es un objeto de uso y una obra de belleza al mismo tiempo. ¿Qué implica esta indistinción para nuestra comprensión del arte? ¿Nos obliga a repensar las categorías heredadas de la estética occidental? ¿O nos invita, más bien, a reconocer que esas categorías siempre fueron parciales, situadas, históricas?

Estas preguntas no tienen respuesta fácil, y Mordo no pretende dárselas. Su libro es, en este sentido, un ejercicio de humildad intelectual: la constatación de que la belleza de una cultura no se agota en su análisis, y de que toda interpretación es, en el fondo, una forma de diálogo con lo que se resiste a ser completamente comprendido.


Consideraciones finales: el tejido como forma de vida

El libro de Carlos Mordo nos recuerda algo fundamental sobre el arte: no hay creación sin tensión. La belleza del cesto Mbyá no es una belleza estática, sino una belleza que emerge del equilibrio inestable entre fuerzas opuestas. El cesto que se cierra y el arco que se abre; la memoria que conserva y el deseo que proyecta; la tradición que ancla y el mercado que atrae. Estos opuestos no se resuelven en una síntesis, sino que se mantienen en tensión productiva.

Para nuestra investigación sobre el origen del arte, la estética Mbyá ofrece una lección valiosa. El arte, en su origen, no fue una actividad separada de la vida, no fue un lujo de especialistas, no fue una contemplación desinteresada. Fue —y sigue siendo— una forma de habitar el mundo, de tejerlo, de nombrarlo, de conservarlo y de proyectarlo. El cesto Mbyá no es una obra de arte porque esté en un museo; es una obra de arte porque hace mundo. Porque en su trama se entrecruzan la memoria de los antepasados y la aspiración de los vivos; porque en su forma se condensa todo un modo de estar en el cosmos.

Mordo nos enseñó a mirar el cesto y el arco como metáforas de la existencia. Nosotros añadimos: el arte es, en su raíz, la forma de esa tensión. Sin el cesto, no habría memoria; sin el arco, no habría deseo. Y sin ambos, no habría arte.


Referencias bibliográficas

Mallo, B. (2023). La construcción neuro-simbólica. Una aproximación al funcionamiento del cerebro desde una perspectiva multidisciplinar [Tesis doctoral, Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea]. Repositorio ADDI. http://hdl.handle.net/10810/62701

Mallo, B. (2025). Arte y biología: Una aproximación neurofilosófica al origen de la experiencia estética. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y5WZMK

Mallo, B. (2025). Art and biology: A neurophilosophical approach to the origin of aesthetic experience. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y6C2XN

Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57196

Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo [Versión Kindle]. https://www.amazon.com/dp/B0GYGTJD5C

Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57197

Mordo, C. (2000). El cesto y el arco. Metáforas de la estética Mbyá-Guaraní (Biblioteca Paraguaya de Antropología). Centro de Estudios Antropológicos, Universidad Católica. https://www.portalguarani.com/detalles_museos_otras_obras.php?PqwoiflUYTeslk=MzY1Mg==


Autor / Author


Bernabé Mallo
 Doctor en Filosofía – Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Investigador independiente en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte.
 

Bernabé Mallo
 PhD in Philosophy – University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Independent researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origin of art.

Enlaces / Links


Página de autor Amazon / Amazon Author Page: https://www.amazon.com/author/bernabemallo
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9002-9728
Plataforma EHUenRed / Link EHUenRed:  https://www.ehu.eus/es/web/masterrak-eta-graduondokoak/red-latinoamericana-de-posgrados
Canal YouTube / Channel YouTube: https://www.youtube.com/@neuroideas815
Canal YouTube / Channel YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCBsf6OZ482NjST6QA-hvYtQ
Publicaciones y proyectos en desarrollo / Publications and projects: 
https://www.amazon.com/author/bernabemallo
https://ehuenred.theglocal.network/ideas/el-origen-del-arte-en-el-cerebro-de-makapansgat-al-moma-del-primate-al-sapiens



 

domingo, 20 de septiembre de 2026

El arte como agencia: cuando las cosas actúan sobre nosotros

 

Bernabé Mallo

Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Investigador en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte. / PhD in Philosophy – University of the Basque Country (UPV/EHU)
Researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origins of art.

 

Una reseña de Art and Agency: An Anthropological Theory de Alfred Gell (1998)


Introducción: el arte que nos hace actuar

¿Qué hace que una imagen, un objeto o un edificio nos conmueva, nos obligue a detenernos, nos provoque una emoción o nos incite a actuar? La respuesta tradicional de la estética occidental ha sido: la belleza, la forma, el significado simbólico. El antropólogo británico Alfred Gell (1945–1997) propuso una respuesta radicalmente distinta en su obra póstuma Art and Agency: An Anthropological Theory, publicada por Clarendon Press en 1998. Para Gell, el arte no es fundamentalmente un vehículo de significado ni un objeto de contemplación estética, sino una forma de acción instrumental: un medio para influir en los pensamientos y acciones de los demás.

Gell falleció en enero de 1997, apenas unos meses antes de que el libro viera la luz. El texto, que quedó en un estado de "obra en progreso" según su editor, constituye no obstante uno de los legados más influyentes de la antropología del arte del último cuarto de siglo. Su propuesta desafía las concepciones más arraigadas de la disciplina y nos obliga a repensar qué es el arte, quién lo produce y qué efectos tiene sobre el mundo social.

Esta reseña explora las ideas centrales de Gell —la agencia, el índice, la abducción y el nexo del arte— y las conecta con nuestra investigación sobre el origen del arte, el modelo S/Y/C y la Filosofía Quirúrgica.


La crítica a la estética pasiva: el arte como acción

Gell parte de una constatación incómoda para la tradición antropológica y estética: las teorías existentes adoptan una actitud abrumadoramente pasiva frente al arte. El arte se contempla, se interpreta, se descifra, pero no se reconoce su capacidad de hacer cosas en el mundo. Frente a esta pasividad, Gell propone una inversión: el arte es, ante todo, acción. "En lugar de comunicación simbólica, pongo todo el énfasis en la agencia, la intención, la causación, el resultado y la transformación. Veo el arte como un sistema de acción, destinado a cambiar el mundo en lugar de codificar proposiciones simbólicas sobre él".

Esta reformulación tiene consecuencias profundas. La antropología del arte no debe ocuparse de una clase especial de objetos —aquellos que llamamos "bellos" o "artísticos"— sino de una categoría de acción: el hacer cosas que influyen en otros. Cualquier objeto, en el contexto adecuado, puede convertirse en un índice de agencia artística. Lo que define al arte no es su forma ni su significado, sino su función en un sistema de relaciones sociales.


Agencia e índice: los conceptos fundamentales

El edificio teórico de Gell se sostiene sobre dos conceptos interconectados: agencia e índice.

La agencia es la capacidad de iniciar una serie de eventos en el mundo, de causar efectos, de influir en el pensamiento y la acción de otros. En el contexto del arte, la agencia no reside únicamente en el artista humano que crea el objeto. Los objetos mismos —las pinturas, las esculturas, los tatuajes, los ídolos— median y encarnan la agencia social. Son "cosas que actúan": no en un sentido literal, como si tuvieran intenciones propias, sino en el sentido de que participan en redes de relaciones sociales, actuando como vehículos de la agencia de sus creadores o usuarios.

El índice, en la terminología de Gell (tomada de la semiótica de Charles Sanders Peirce), es el objeto que media la agencia. Un índice es algo que, en su mera existencia y configuración, señala hacia algo más: hacia el artista que lo hizo, hacia el modelo que representa, hacia el destinatario que lo recibe. Gell argumenta que los objetos de arte son índices de la agencia de quien los produjo o de quien los utiliza. No son signos simbólicos que remiten a significados convencionales; son huellas, vestigios, pruebas de una acción.

Esta distinción es crucial. Gell rechaza la idea de que el arte sea fundamentalmente un símbolo, en el sentido saussuriano de un signo arbitrario que remite a un concepto. El arte no "dice" cosas; "hace" cosas. No comunica significados; produce efectos. Un ídolo no es un símbolo de la deidad; es un instrumento para actuar sobre el mundo divino. Un tatuaje no es un adorno; es una marca que vincula a una persona con un linaje, con un estatus, con un sistema de obligaciones sociales.


La abducción y el nexo del arte: cómo funciona la agencia

Si el arte es acción mediada por índices, ¿cómo funciona exactamente esta mediación? Gell recurre aquí a otro concepto de Peirce: la abducción. La abducción es el proceso inferencial mediante el cual, a partir de un índice, inferimos la agencia que lo produjo. Vemos una huella en la arena y deducimos que alguien caminó por allí. Vemos una pintura y deducimos que alguien la pintó, con ciertas intenciones, en ciertas circunstancias.

Para Gell, el arte opera precisamente mediante esta abducción de la agencia. El objeto nos lleva a inferir una agencia que lo trasciende: el artista, el modelo, el destinatario. Pero la abducción no es una mera deducción lógica; es un proceso psicológico, a menudo automático e inconsciente, que nos lleva a atribuir agencia al objeto. El arte "captura" nuestra atención, nos "encanta" (enchantment), nos hace experimentar el objeto como si tuviera poder propio.

Gell organiza estas relaciones en lo que denomina el nexo del arte (art nexus): un entramado de relaciones entre cuatro términos: el artista (quien produce el índice), el índice (el objeto), el prototipo (lo que el índice representa o evoca) y el receptor (quien experimenta el índice). Las combinaciones de estos términos generan una serie de "fórmulas" que describen los distintos tipos de agencia artística. El nexo del arte es, así, una herramienta analítica para mapear las complejas redes de agencia que se despliegan en torno a los objetos de arte.


La persona distribuida y la mente extendida

Dos conceptos finales completan el edificio teórico de Gell. El primero es la persona distribuida: la idea de que la agencia de una persona no se limita a su cuerpo, sino que se extiende a los objetos que produce, a las marcas que deja, a las cosas que le pertenecen. Un artista, en este sentido, se distribuye en sus obras; su agencia continúa actuando a través de ellas mucho después de su muerte.

El segundo es la mente extendida: Gell sugiere que los objetos de arte funcionan como extensiones de la mente, como vehículos externos de la cognición y la agencia. Esta idea, que anticipa debates contemporáneos en filosofía de la mente, conecta directamente con nuestra investigación sobre el origen del arte y el papel de los símbolos externos en la evolución cognitiva.


Conexión con la investigación sobre el origen del arte (S/Y/C)

La teoría de Gell ofrece un marco conceptual que ilumina aspectos cruciales de la Ley de coherencia biológica S/Y/C que constituye el núcleo de nuestra investigación (Mallo, 2023, 2025, 2026a, 2026b). Sus conceptos de agencia, índice y abducción permiten releer el arte prehistórico no como un sistema de significados simbólicos, sino como un dispositivo de acción social.

La dimensión S (Supervivencia) se manifiesta en la función instrumental del arte que Gell subraya. Los objetos de arte son, en muchos contextos etnográficos, herramientas de supervivencia social: amuletos que protegen, máscaras que median con los espíritus, marcas que aseguran la pertenencia al grupo. El arte no es un lujo; es una tecnología de acción sobre el mundo.

La dimensión Y (Symbolon) requiere una matización a la luz de Gell. Para nuestra tesis, el symbolon es el acto de reconocimiento mediante códigos compartidos. Gell, al rechazar la dimensión simbólica del arte, enfatiza en cambio la indexicalidad: el objeto como huella de una agencia. Pero ambos aspectos no son excluyentes. El índice gelliano puede ser la materialización del symbolon: el objeto es el soporte físico a través del cual se ejerce la agencia simbólica. Un ídolo no solo actúa; también es reconocido como la presencia de la deidad, y ese reconocimiento es un acto simbólico.

La dimensión C (Completitud) se manifiesta en la abducción de la agencia que el espectador realiza. El nexo del arte, con sus cuatro términos, es un sistema que busca la coherencia: el espectador integra el índice en una red de relaciones que le dan sentido. La agencia del artista, la del prototipo, la del receptor, se articulan en un todo que trasciende la mera materialidad del objeto. Esta integración es una forma de completitud: el objeto se comprende como parte de un sistema de acción más amplio.

La Filosofía Quirúrgica nos invita a aplicar un corte analítico preciso a la obra de Gell. No se trata de aceptar sin más su rechazo de la estética, sino de reconocer que su enfoque abre un campo de análisis que la estética tradicional había descuidado: el arte como acción, como agencia, como poder. Al mismo tiempo, debemos resistir la tentación de reducir el arte a la agencia. La dimensión simbólica, que Gell excluye, es también constitutiva de la experiencia artística. La Filosofía Quirúrgica nos permite distinguir niveles: el nivel de la agencia (lo que el arte hace), el nivel del símbolo (lo que el arte significa) y el nivel de la experiencia (lo que el arte nos hace sentir). Los tres son irreductibles entre sí.


Crítica y recepción

La obra de Gell ha generado un intenso debate. Sus críticos, como Howard Morphy, argumentan que su enfoque desvía la atención de la agencia humana al atribuir agencia a los objetos mismos. Las propiedades estéticas y semánticas que Gell excluye de su análisis son, para Morphy, integrales a la comprensión del arte como modo de acción. Robert Layton sostiene que Gell no logra explicar las formas distintivas en que los objetos artísticos extienden la agencia de sus creadores, y que su rechazo de la semiótica saussuriana es insostenible.

Otras críticas señalan el sesgo etnográfico de Gell, con su énfasis en Asia y el Pacífico, y su escasa atención al arte occidental. También se ha cuestionado la coherencia interna de su teoría, especialmente en lo que respecta a la relación entre agencia e indexicalidad.

A pesar de estas críticas, el impacto de Art and Agency ha sido profundo. El libro ha reformulado la antropología del arte, ha inspirado nuevas investigaciones sobre materialidad, agencia y poder, y ha tendido puentes entre la antropología, la arqueología, la historia del arte y la filosofía.


Consideraciones finales: el arte como acción y como encuentro

La obra póstuma de Alfred Gell es una de esas raras contribuciones que transforman un campo al cambiar las preguntas que nos hacemos. Su propuesta de estudiar el arte como agencia, como índice, como acción, nos obliga a mirar los objetos no solo por lo que representan o significan, sino por lo que hacen en el mundo social.

Para nuestra investigación sobre el origen del arte, la teoría de Gell ofrece un complemento valioso a las perspectivas neurocientíficas y filosóficas que hemos explorado. El arte, en su origen, no fue solo una expresión simbólica o una respuesta estética; fue también —y quizás sobre todo— una herramienta de acción social. Las pinturas rupestres, los adornos corporales, las figurillas de marfil: todos ellos fueron índices de una agencia que buscaba influir en el mundo, en los espíritus, en los otros.

Pero el arte no es solo agencia. Es también encuentro. La abducción que Gell describe, ese proceso por el cual atribuimos agencia a un objeto, es un acto de reconocimiento. Y el reconocimiento es la esencia del symbolon. Los objetos de arte nos hablan porque reconocemos en ellos la presencia de una subjetividad, de una intención, de una historia. Esa presencia no es solo un efecto de poder; es también una invitación al encuentro. Y en ese encuentro, el arte cumple su función más profunda: la de conectar a los vivos con los vivos, a los vivos con los muertos, a los humanos con lo sagrado.

Gell nos enseñó a ver el arte como acción. Nosotros añadimos: el arte es acción porque es encuentro. Y el encuentro es, en su raíz, la forma más plena de la agencia y del símbolo.


Referencias bibliográficas

Gell, A. (1998). Art and agency: An anthropological theory. Clarendon Press. https://philpapers.org/rec/GELAAA

Layton, R. (2003). Art and agency: A reassessment. Journal of the Royal Anthropological Institute, *9*(3), 447–464. https://doi.org/10.1111/1467-9655.00158

Mallo, B. (2023). La construcción neuro-simbólica. Una aproximación al funcionamiento del cerebro desde una perspectiva multidisciplinar [Tesis doctoral, Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea]. Repositorio ADDI. http://hdl.handle.net/10810/62701

Mallo, B. (2025). Arte y biología: Una aproximación neurofilosófica al origen de la experiencia estética. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y5WZMK

Mallo, B. (2025). Art and biology: A neurophilosophical approach to the origin of aesthetic experience. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y6C2XN

Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57196

Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo [Versión Kindle]. https://www.amazon.com/dp/B0GYGTJD5C

Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57197

Morphy, H. (2009). Art as a mode of action: Some problems with Gell's Art and Agency. Journal of Material Culture, *14*(1), 5–27. https://doi.org/10.1177/1359183508100006

Thomas, N. (1998). Foreword. En A. Gell, Art and agency: An anthropological theory (pp. vii–xiii). Clarendon Press.


Autor / Author


Bernabé Mallo
 Doctor en Filosofía – Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Investigador independiente en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte.
 

Bernabé Mallo
 PhD in Philosophy – University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Independent researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origin of art.

Enlaces / Links


Página de autor Amazon / Amazon Author Page: https://www.amazon.com/author/bernabemallo
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9002-9728
Plataforma EHUenRed / Link EHUenRed:  https://www.ehu.eus/es/web/masterrak-eta-graduondokoak/red-latinoamericana-de-posgrados
Canal YouTube / Channel YouTube: https://www.youtube.com/@neuroideas815
Canal YouTube / Channel YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCBsf6OZ482NjST6QA-hvYtQ
Publicaciones y proyectos en desarrollo / Publications and projects: 
https://www.amazon.com/author/bernabemallo
https://ehuenred.theglocal.network/ideas/el-origen-del-arte-en-el-cerebro-de-makapansgat-al-moma-del-primate-al-sapiens