Bernabé Mallo
Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Investigador
en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte. / PhD in
Philosophy – University of the Basque Country (UPV/EHU)
Researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origins of art.
Una reseña del libro de Carlos Mordo (2000): El cesto y el arco. Metáforas de la estética Mbyá-Guaraní
Introducción: una metáfora que lo dice todo
Hay libros que se leen con la cabeza y otros que se leen con el cuerpo. El cesto y el arco, del antropólogo argentino Carlos Mordo, pertenece a esta segunda categoría. Publicado en 2000 por el Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (CEADUC) de Asunción, dentro de la Biblioteca Paraguaya de Antropología, y prologado por el crítico y curador Ticio Escobar, este estudio sobre la estética del pueblo Mbyá-Guaraní no se limita a describir objetos: propone una forma de mirar que transforma nuestra comprensión de lo que significa crear.
Mordo falleció antes de ver publicado este libro, que quedó como su testamento intelectual. En sus páginas, el autor despliega un trabajo etnohistórico riguroso, basado en entrevistas con caciques, líderes religiosos y artesanos, y en un seguimiento minucioso de los objetos, los ritos y las costumbres del pueblo Mbyá. Pero lo que hace de este libro una contribución singular no es solo su erudición, sino la metáfora central que lo organiza: la oposición entre el cesto y el arco, entre el equilibrio y la tensión, entre la armonía de la forma propia y el impulso hacia el mundo exterior.
Esta metáfora no es un adorno literario. Es una herramienta analítica que permite a Mordo articular una matriz de complejos entrecruzamientos entre los momentos que, por un lado, custodian la memoria y, por otro, proyectan las aspiraciones de la comunidad. Como señala el propio autor, de las posibilidades que tenga el pueblo Mbyá de enfrentar los desafíos impuestos —sin soltar el hilo de la memoria ni abandonar el rumbo de los deseos propios— dependerá que se mantenga abierta la promesa de un espacio dispuesto para la plenitud de la condición humana.
El cesto y el arco: dos gestos, dos mundos
Para comprender la potencia de esta metáfora, hay que detenerse en los dos objetos que la encarnan.
El cesto es el objeto del equilibrio. Su forma cerrada, su tejido intrincado, su simetría. El cesto contiene, guarda, protege. Es el gesto de la memoria: lo que se conserva, lo que se transmite, lo que se custodia. En la cultura Mbyá, el cesto es un objeto doméstico, pero también un símbolo cosmológico: su tejido reproduce las tramas del universo, sus diseños remiten al mundo animal y vegetal, su estructura encarna el orden que da sentido al caos.
El arco es el objeto de la tensión. Su forma abierta, su curva tensada, su disposición hacia el exterior. El arco proyecta, lanza, alcanza. Es el gesto del deseo: lo que se busca, lo que se persigue, lo que se conquista. En la cultura Mbyá, el arco es un instrumento de caza, pero también un símbolo de la agencia que transforma el mundo. El arco es el gesto que sale de sí mismo, que se aventura en lo desconocido, que busca lo que aún no tiene.
La oposición entre el cesto y el arco no es una oposición entre lo bueno y lo malo, entre lo propio y lo ajeno. Es una tensión productiva: el equilibrio del cesto y la tensión del arco se necesitan mutuamente. Sin la memoria del cesto, el arco sería un gesto sin raíz, una violencia sin sentido. Sin la tensión del arco, el cesto sería una forma cerrada sobre sí misma, una memoria sin porvenir. La estética Mbyá, en la lectura de Mordo, es precisamente la articulación de estos dos gestos: la forma que se cierra para conservar y la forma que se abre para proyectar.
La iconografía del cesto: un bestiario tejido
Uno de los aspectos más fascinantes del libro de Mordo es su análisis de la iconografía de la cestería Mbyá. Los diseños que decoran los cestos no son arbitrarios. Son metáforas visuales del entorno, del mundo vegetal y animal que rodea a la comunidad.
Los cesteros Mbyá, señala Mordo, eran observadores minuciosos de la naturaleza. Los patrones que tejían remitían a las pieles de las serpientes que habitaban la zona, a los dibujos de las mariposas que aparecían al comienzo de la primavera, a las escamas de los peces, al caparazón del armadillo. Cada diseño tenía un nombre: las franjas ornamentales de la mariposa se llamaban popo para; las de la yarará, rychy para; las de la serpiente coral, mbo'idayry para.
Estos diseños, compuestos por figuras geométricas —zigzags, rombos, triángulos, figuras de damero— se hacían visibles gracias al juego bicromo que se generaba al utilizar tramas y urdimbres de diferentes colores. El cestero jugaba con la cantidad de hilos tomados y dejados en el tejido, generando figuras entre los hilos visibles y escondidos de la trama y la urdimbre.
Lo que emerge de este análisis es una concepción del arte radicalmente distinta de la occidental. El cesto Mbyá no es una obra de arte en el sentido moderno del término. No hay un "artista" individual que firme su creación, no hay una "obra" que se contemple en un museo, no hay una "estética" que se separe de la vida cotidiana. El cesto es un objeto de uso, un utensilio doméstico, un recipiente para transportar y almacenar. Pero es también —y al mismo tiempo— un símbolo cosmológico, una metáfora del mundo, un dispositivo de memoria.
Como señala Mordo, en el intrincado diseño de los canastos abundan las referencias metafóricas al reino animal, que asoman en las superficies densamente cuadriculadas o manchadas, en las franjas superpuestas, en las figuras sugeridas, tramando patrones entrecruzados que permiten imaginar los trazos sintetizados de un mundo en movimiento. El cesto no representa el mundo; es el mundo, en su forma tejida.
La tensión entre el uso doméstico y el mercado
Uno de los aspectos más agudos del análisis de Mordo es su tratamiento de la relación entre el arte indígena artesanal dedicado a la venta y el de uso doméstico. Esta tensión es, en el fondo, la misma que la del cesto y el arco: la tensión entre la memoria (el objeto que se conserva para uso propio) y el deseo (el objeto que se produce para el mercado, para el otro, para lo exterior).
La producción artesanal Mbyá, señala Mordo, se desarrolló a lo largo de las últimas décadas para añadirse a los medios de subsistencia. Los cestos que antes se tejían para el uso doméstico comenzaron a tejerse también para la venta. Esta transformación tiene consecuencias profundas: los diseños que antes tenían un significado cosmológico se van vaciando parcialmente de contenido; los motivos que antes remitían a un mundo simbólico compartido se copian de otras tradiciones; el cestero que antes tejía para su comunidad teje ahora para un comprador anónimo que no comparte su universo de significados.
Mordo no condena esta transformación ni la celebra ingenuamente. La describe como una tensión que el pueblo Mbyá debe navegar: la tensión entre la fidelidad a la memoria propia y la apertura a las demandas del mundo exterior. La pregunta que late en todo el libro es: ¿cómo mantener vivo el hilo de la memoria sin renunciar al diálogo con el otro? ¿Cómo conservar la forma propia sin cerrarse a las posibilidades del mundo?
Conexión con la investigación sobre el origen del arte (S/Y/C)
El análisis de Mordo ofrece un caso concreto donde se puede observar el funcionamiento de la Ley de coherencia biológica S/Y/C que constituye el núcleo de nuestra investigación (Mallo, 2023, 2025, 2026a, 2026b). La estética Mbyá, tal como la describe Mordo, es un despliegue ejemplar de las tres dimensiones de nuestra tesis.
La dimensión S (Supervivencia) se manifiesta en la función adaptativa de la cestería. Los cestos Mbyá no son objetos decorativos; son herramientas de supervivencia. Se usan para transportar alimentos, para almacenar semillas, para recoger frutos. Su producción, además, se ha convertido en una estrategia económica que complementa los medios de subsistencia tradicionales. La estética Mbyá no es un lujo; está enraizada en la necesidad.
La dimensión Y (Symbolon) es el corazón del análisis de Mordo. Los diseños de los cestos son symbolon en el sentido más pleno del término: actos de reconocimiento mediante códigos compartidos. Los patrones que remiten a la piel de la serpiente, a las alas de la mariposa, al caparazón del armadillo no son meras representaciones; son formas de reconocer el mundo, de nombrarlo, de inscribirlo en el tejido. El cestero que teje un jegua mboi ("adorno de la víbora") no está copiando una serpiente; está actualizando una relación ancestral con el mundo animal, un vínculo que se remonta a los orígenes míticos.
La dimensión C (Completitud) se manifiesta en la búsqueda de equilibrio que caracteriza a la estética Mbyá. El cesto, con su forma cerrada y simétrica, es una imagen de la completitud: la forma que se cierra sobre sí misma, que alcanza su plenitud en la clausura. Pero esa completitud no es estática; es el resultado de una tensión dinámica entre el equilibrio del cesto y la tensión del arco. La belleza del cesto no reside en su forma acabada, sino en el proceso que la produce: el tejido como gesto repetido, como memoria encarnada, como aspiración a la totalidad.
La Filosofía Quirúrgica nos invita a aplicar un corte analítico preciso al libro de Mordo. No se trata de idealizar la estética Mbyá como una forma "pura" de arte, ni de reducirla a una mera producción artesanal para el mercado. Se trata de reconocer que la tensión entre el cesto y el arco —entre la memoria y el deseo, entre lo propio y lo ajeno, entre la tradición y el mercado— es constitutiva de toda creación humana. No hay arte sin tensión; no hay belleza sin equilibrio; no hay memoria sin proyecto. La Filosofía Quirúrgica nos permite distinguir estos niveles y comprender cómo se articulan en la práctica concreta de los cesteros Mbyá.
Tensiones abiertas: lo que el libro deja sin resolver
El libro de Mordo no es un tratado cerrado, sino una invitación a seguir pensando. Su análisis de la estética Mbyá abre varias preguntas que quedan sin respuesta definitiva, y que constituyen, precisamente, su mayor riqueza.
La primera es la relación entre el significado y la forma. Mordo describe con detalle los patrones de la cestería y sus nombres, pero no siempre logra reconstruir el contenido mitológico que esos nombres evocan. ¿Qué significaba exactamente para un cestero Mbyá tejer un popo para? ¿Qué relación tenía ese diseño con la mariposa, con su ciclo de vida, con su aparición estacional? El libro ofrece pistas, pero no una respuesta completa. Esa laguna no es un defecto de Mordo, sino un reflejo de la dificultad de acceder a un universo simbólico que se ha transmitido, en gran medida, por vía oral y que se ha transformado con el contacto con el mundo no indígena.
La segunda es la relación entre tradición e innovación. Los cesteros Mbyá no repiten mecánicamente los diseños heredados; los transforman, los combinan, los adaptan a nuevos contextos. ¿Cómo distinguir, en esa transformación, lo que es fidelidad a la memoria de lo que es respuesta a la demanda del mercado? ¿Dónde termina la tradición y dónde empieza la invención? Mordo no ofrece una respuesta unívoca, y quizás no la haya. La tensión entre el cesto y el arco es, en el fondo, irreducible.
La tercera es la relación entre el arte y la vida. La estética Mbyá, tal como la describe Mordo, no separa el arte de la existencia cotidiana. El cesto es un objeto de uso y una obra de belleza al mismo tiempo. ¿Qué implica esta indistinción para nuestra comprensión del arte? ¿Nos obliga a repensar las categorías heredadas de la estética occidental? ¿O nos invita, más bien, a reconocer que esas categorías siempre fueron parciales, situadas, históricas?
Estas preguntas no tienen respuesta fácil, y Mordo no pretende dárselas. Su libro es, en este sentido, un ejercicio de humildad intelectual: la constatación de que la belleza de una cultura no se agota en su análisis, y de que toda interpretación es, en el fondo, una forma de diálogo con lo que se resiste a ser completamente comprendido.
Consideraciones finales: el tejido como forma de vida
El libro de Carlos Mordo nos recuerda algo fundamental sobre el arte: no hay creación sin tensión. La belleza del cesto Mbyá no es una belleza estática, sino una belleza que emerge del equilibrio inestable entre fuerzas opuestas. El cesto que se cierra y el arco que se abre; la memoria que conserva y el deseo que proyecta; la tradición que ancla y el mercado que atrae. Estos opuestos no se resuelven en una síntesis, sino que se mantienen en tensión productiva.
Para nuestra investigación sobre el origen del arte, la estética Mbyá ofrece una lección valiosa. El arte, en su origen, no fue una actividad separada de la vida, no fue un lujo de especialistas, no fue una contemplación desinteresada. Fue —y sigue siendo— una forma de habitar el mundo, de tejerlo, de nombrarlo, de conservarlo y de proyectarlo. El cesto Mbyá no es una obra de arte porque esté en un museo; es una obra de arte porque hace mundo. Porque en su trama se entrecruzan la memoria de los antepasados y la aspiración de los vivos; porque en su forma se condensa todo un modo de estar en el cosmos.
Mordo nos enseñó a mirar el cesto y el arco como metáforas de la existencia. Nosotros añadimos: el arte es, en su raíz, la forma de esa tensión. Sin el cesto, no habría memoria; sin el arco, no habría deseo. Y sin ambos, no habría arte.
Referencias bibliográficas
Mallo, B. (2023). La construcción neuro-simbólica. Una aproximación al funcionamiento del cerebro desde una perspectiva multidisciplinar [Tesis doctoral, Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea]. Repositorio ADDI. http://hdl.handle.net/10810/62701
Mallo, B. (2025). Arte y biología: Una aproximación neurofilosófica al origen de la experiencia estética. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y5WZMK
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Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57196
Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo [Versión Kindle]. https://www.amazon.com/dp/B0GYGTJD5C
Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57197
Mordo, C. (2000). El cesto y el arco. Metáforas de la estética Mbyá-Guaraní (Biblioteca Paraguaya de Antropología). Centro de Estudios Antropológicos, Universidad Católica. https://www.portalguarani.com/detalles_museos_otras_obras.php?PqwoiflUYTeslk=MzY1Mg==
Autor / Author
Bernabé Mallo
Doctor en Filosofía – Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Investigador independiente en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte.
Bernabé Mallo
PhD in Philosophy – University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
Independent researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origin of art.
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