viernes, 14 de agosto de 2026

Las tres revoluciones de la mente: el viaje cognitivo de nuestra especie según Merlin Donald

 

Bernabé Mallo

Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
Investigador en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte. / PhD in Philosophy – University of the Basque Country (UPV/EHU)
Researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origins of art.

 

Una reseña del libro de Merlin Donald (1991): Origins of the Modern Mind: Three Stages in the Evolution of Culture and Cognition


Introducción: la pregunta definitiva

¿Cómo adquirió la mente humana su poder incomparable? Esta pregunta, que Merlin Donald considera la "cuestión definitiva" de las ciencias de la vida, atraviesa su obra Origins of the Modern Mind: Three Stages in the Evolution of Culture and Cognition, publicada en 1991. Donald, profesor de psicología y neurociencia cognitiva en la Universidad de Queen's (Canadá) y posteriormente en la Case Western Reserve University, propone en este libro una teoría original sobre la evolución de la cognición humana que ha influido profundamente en la neuroantropología y la psicología evolutiva.

La tesis central de Donald es que la mente humana no es el producto de un único salto evolutivo, sino de tres transiciones cognitivas radicales que han tenido lugar a lo largo de los últimos dos millones de años. Cada una de estas transiciones ha dotado a nuestra especie de un nuevo sistema de representación de la realidad y una nueva forma de cultura. El resultado es una arquitectura mental híbrida, compuesta por vestigios de etapas biológicas anteriores y por nuevos dispositivos simbólicos externos que han alterado radicalmente su organización.

La propuesta de Donald se sitúa en la intersección de la paleontología, la lingüística, la antropología, la ciencia cognitiva y, de manera especialmente relevante, la neuropsicología. Su enfoque enfatiza la cognición como el mediador entre el cerebro y la cultura, en un bucle iterativo en el que los cambios en uno de estos niveles repercuten en los demás . Esta perspectiva conecta directamente con los intereses de nuestra investigación, que busca comprender el arte como un fenómeno emergente de la interacción entre biología, cognición y entorno social.


La primera transición: la cultura mimética

La primera gran transición cognitiva, según Donald, tuvo lugar con la aparición de Homo erectus, hace aproximadamente dos millones de años . En este momento, nuestros ancestros adquirieron la habilidad mimética: la capacidad de representar conocimiento a través de actos motores voluntarios, de manera deliberada y sistemática.

La mimesis es, en palabras de Donald, la "adaptación clave" que inició el viaje humano. No se trata de la imitación simple que también encontramos en otros primates, sino de una capacidad mucho más sofisticada: la de ensayar y refinar los movimientos del cuerpo, recordar esos ensayos y reproducirlos bajo demanda. Esta habilidad permitió a los primeros homínidos crear representaciones prelingüísticas de la realidad a través de gestos, rituales, danzas y artesanías.

La evidencia de esta capacidad se encuentra en la propia existencia de herramientas de piedra muy antiguas, que no pueden fabricarse sin la capacidad de ensayar sistemáticamente y sin la habilidad de imaginar una ejecución idealizada. Como señala Donald, los fabricantes de herramientas del Paleolítico aprendieron sus habilidades del mismo modo que los humanos modernos: imaginando sus ejecuciones en un contexto social y representándolas como escenarios dramáticos .

La cultura mimética tiene varias consecuencias cruciales. En primer lugar, modifica profundamente la mente de los primates, dando lugar a lo que Donald denomina "imaginación mimética": la capacidad de imaginar y modificar las propias acciones. En segundo lugar, transforma la cultura, creando un espacio de actuación compartido donde los roles pueden ser representados y ensayados. Esta cultura del rendimiento y el arte escénico sigue viva hoy en el deporte, el ritual y las artes performativas.


La segunda transición: la cultura mítica

La segunda transición cognitiva coincide con el desarrollo del lenguaje hablado, probablemente en las primeras poblaciones de Homo sapiens . La capacidad mimética sirvió como una preadaptación para este desarrollo, proporcionando la base para la comunicación simbólica.

Con el lenguaje, los humanos adquirieron la capacidad de representar la realidad a través de palabras, de construir relatos, de transmitir conocimientos complejos de generación en generación. Esta transición dio lugar a la cultura "mítica", caracterizada por la narración de historias, la creación de mitos y la construcción de cosmologías compartidas . La cultura mítica permitió a nuestra especie desarrollar sociedades prealfabetizadas complejas, que aún sobreviven en muchas partes del mundo.

La importancia del lenguaje en este proceso no puede subestimarse. Como señala Donald, las propiedades del cerebro, la cultura y la cognición han coevolucionado en un "bucle iterativo estrecho", donde el principal evento de la evolución humana ha ocurrido a nivel cognitivo, mediando el cambio en los niveles anatómico y cultural . El lenguaje, al permitir la transmisión de información simbólica, aceleró este proceso de coevolución.


La tercera transición: la cultura simbólica y tecnológica

La tercera y última transición, que Donald sitúa en el desarrollo de la escritura y los sistemas simbólicos externos (cuneiformes, jeroglíficos, alfabetos, matemáticas), supuso un cambio aún más radical que las anteriores . Con la invención de estos sistemas, la memoria biológica humana se convirtió en un vehículo inadecuado para almacenar y procesar el conocimiento colectivo .

Este es el momento en que nuestra especie comenzó a externalizar su memoria. Los símbolos externos —grabados en piedra, escritos en papiros, impresos en libros— se convirtieron en un nuevo tipo de "dispositivo de almacenamiento" que amplió exponencialmente la capacidad de la mente para retener y manipular información. La alfabetización simbólica, según Donald, consiste en el complejo conjunto de habilidades necesarias para interactuar con este sistema de memoria externa.

La consecuencia más profunda de esta transición es que la arquitectura de la memoria humana se ha visto alterada. Ya no necesitamos almacenar toda la información en nuestra memoria biológica; podemos delegar parte de esa carga en el sistema externo. Esto ha cambiado el modo en que el cerebro humano despliega sus recursos y, con ello, la forma de la cultura moderna.

Donald señala que esta transición está lejos de haber concluido. La tecnología informática intensifica los cambios iniciados por la escritura, ofreciendo capacidades aún más extensas para el almacenamiento y la recuperación externa de información . Su observación, formulada en 1991, es aún más relevante en la era de la inteligencia artificial y la realidad virtual.


La mente híbrida: vestigios y nuevos dispositivos

Una de las contribuciones más originales de Donald es su concepción de la mente moderna como una estructura híbrida. No hemos abandonado las capacidades de las etapas anteriores; las hemos integrado. La mente moderna contiene vestigios de la cognición mimética (en la danza, el ritual, el deporte), de la cognición lingüística (en el lenguaje y la narración) y de la cognición simbólica externa (en la lectura, la escritura y el pensamiento matemático).

Esta arquitectura híbrida se revela, según Donald, en la forma en que la mente se descompone tras una lesión cerebral. La independencia de los tres sistemas de representación —mimético, lingüístico y simbólico externo— sugiere que están sustentados por mecanismos neurales distintos, aunque interconectados.

Además, Donald señala que los humanos somos "criaturas que usan símbolos", pero que el símbolo no es un módulo mental fijo. Es el producto de una capacidad inventiva que se despliega en el ámbito social . Cada uno de los tres sistemas se basa en una capacidad inventiva, y los productos de esas capacidades —lenguajes, símbolos, gestos, rituales, imágenes— continúan siendo inventados y evaluados en el escenario social.


Paralelismos con el modelo S/Y/C: una lectura integradora

La teoría de Donald y el modelo S/Y/C del funcionamiento neuronal que constituye el núcleo de nuestra investigación (Mallo, 2023, 2025, 2026a, 2026b) convergen en varios puntos fundamentales, a pesar de partir de disciplinas y niveles de análisis diferentes. Mientras Donald rastrea la evolución cognitiva a través de las transiciones culturales, nuestra propuesta se centra en la función única del sistema nervioso. Esta convergencia no es casual: ambas perspectivas apuntan a una misma realidad, la de una especie que ha ido tejiendo su mente a lo largo del tiempo, integrando capas sucesivas de capacidades.

La dimensión S (Supervivencia) encuentra en la cultura mimética de Donald su correlato evolutivo. La capacidad de ensayar y refinar acciones, de imaginar ejecuciones ideales, es una herramienta de adaptación que mejora la capacidad de los grupos humanos para obtener recursos, procesar alimentos, fabricar herramientas y, en definitiva, sobrevivir. La cultura mimética, como señala Donald, es la plataforma sobre la que se ha construido toda la ejecución compleja, incluido el lenguaje . Las herramientas de piedra del Paleolítico, que no pueden fabricarse sin una capacidad de ensayo sistemático, son un testimonio de esta adaptación . La función neuronal que denominamos S no es una abstracción: es la base biológica que hizo posible el desarrollo de la capacidad mimética.

La dimensión Y (Symbolon) se ilumina con la segunda transición, la del lenguaje y la cultura mítica. El lenguaje es el symbolon por excelencia: un sistema de códigos compartidos que permite el reconocimiento mutuo, la transmisión de significado y la construcción de mundos simbólicos. La cultura mítica, con sus historias y cosmologías, es una manifestación de la capacidad humana de crear símbolos que trascienden la experiencia inmediata. El arte parietal del Paleolítico, que Donald sitúa en el contexto de la cultura mítica, es una expresión de esta capacidad simbólica. La Y no es, por tanto, un añadido cultural, sino la manifestación de una función neuronal que se activa y se desarrolla en el contexto de la cultura.

La dimensión C (Completitud) se manifiesta en la tercera transición, la de los sistemas simbólicos externos. La escritura, las matemáticas y los sistemas de almacenamiento externo son herramientas para cerrar formas, para crear totalidades coherentes a partir de fragmentos de información. La pulsión hacia la completitud, que en el arte se manifiesta como la necesidad de crear obras acabadas, se extiende aquí a todo el ámbito del conocimiento. Los sistemas simbólicos externos nos permiten construir totalidades cognitivas que trascienden las capacidades de la memoria biológica individual. La C es, en este sentido, el impulso que nos lleva a completar y a cerrar los circuitos de significado, ya sea en una obra de arte o en un sistema de conocimiento.

Donald no emplea nuestro lenguaje, pero su descripción de las tres transiciones cognitivas apunta en la misma dirección. Lo que él describe como la emergencia de nuevas capacidades de representación —mimética, lingüística y simbólica externa— es la manifestación, en el plano de la cultura, de una función neuronal única que se despliega en tres dimensiones concatenadas. La mente híbrida que Donald describe es el resultado de esta concatenación, en la que cada nueva capa no sustituye a la anterior, sino que la integra y la transforma. Este es, precisamente, el principio que subyace a la Ley de coherencia biológica S/Y/C.


Consideraciones finales: la evolución continua de la mente

El libro de Merlin Donald nos recuerda que la evolución de la mente humana no es un proceso concluido. Como señala en su Précis de 1993, "la evolución cognitiva no está aún completa: la externalización de la memoria ha alterado la arquitectura real de la memoria dentro de la cual los humanos piensan" . Estamos en medio de una tercera transición que aún no ha revelado todas sus consecuencias.

La pregunta que Donald plantea al final de su obra —y que nosotros podemos hacer nuestra— es cómo esta externalización de la memoria está cambiando el modo en que los humanos pensamos y, con ello, la forma de nuestra cultura. La tecnología digital, la inteligencia artificial y los dispositivos de almacenamiento externo son los herederos directos de los primeros sistemas simbólicos. La mente moderna, híbrida y en constante evolución, sigue siendo un proyecto abierto.

Como señala Donald, cuando estudiamos a los adultos alfabetizados que viven en sociedades tecnológicamente avanzadas, estamos observando un subtipo que no es más típico de toda la especie humana que, por ejemplo, los miembros de un grupo de cazadores-recolectores . Nuestra ciencia, nuestra filosofía y nuestro arte estarían conformados de manera diferente si se hubieran basado en otro tipo de cultura. Comprender esta diversidad cognitiva, y cómo se ha ido configurando a lo largo de las tres grandes transiciones, es esencial para entender quiénes somos y hacia dónde vamos.


Referencias bibliográficas

Donald, M. (1991). Origins of the modern mind: Three stages in the evolution of culture and cognition. Harvard University Press.

Donald, M. (1993). Précis of Origins of the modern mind: Three stages in the evolution of culture and cognition. Behavioral and Brain Sciences, 16(4), 737–748. https://doi.org/10.1017/S0140525X00032647

Mallo, B. (2023). La construcción neuro-simbólica. Una aproximación al funcionamiento del cerebro desde una perspectiva multidisciplinar [Tesis doctoral, Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea]. Repositorio ADDI. http://hdl.handle.net/10810/62701

Mallo, B. (2025). Arte y biología: Una aproximación neurofilosófica al origen de la experiencia estética. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y5WZMK

Mallo, B. (2025). Art and biology: A neurophilosophical approach to the origin of aesthetic experience. https://www.amazon.com/dp/B0E8Y6C2XN

Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57196

Mallo, B. (2026a). De la filosofía quirúrgica a la ley de coherencia biológica S/Y/C: Hacia una investigación sobre el origen del arte en la especie Homo [Versión Kindle]. https://www.amazon.com/dp/B0GYGTJD5C

Mallo, B. (2026b). From surgical philosophy to the law of biological coherence S/Y/C: Toward a study of the origin of art in the Homo lineage. https://isbn.bibna.gub.uy/catalogo.php?mode=detalle&nt=57197


Autor / Author


Bernabé Mallo
 Doctor en Filosofía – Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Investigador independiente en neurofilosofía, evolución humana y origen del arte.
 

Bernabé Mallo
 PhD in Philosophy – University of the Basque Country / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)
 Independent researcher in neurophilosophy, human evolution, and the origin of art.

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